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Amnistía Internacional denuncia la falta de protección de los 'sin papeles' de paso

Arizona se está convirtiendo en una pesadilla para los trabajadores mexicanos que, sin papeles, intentan labrarse un futuro en Estados Unidos. Pero también México es, desde hace mucho tiempo, un infierno para los emigrantes centroamericanos que tienen que cruzar su territorio en su camino hacia el norte.

Según un informe hecho público ayer por la organización Amnistía Internacional (AI), los migrantes son sistemáticamente atacados por bandas de delincuentes que los secuestran, violan o asesinan. ¿Qué hacen los funcionarios públicos mexicanos?: "Ignoran los hechos o incluso participan".

El informe no encierra, desgraciadamente, ninguna novedad. No hay más que acudir a la ruta del tren de mercancías que parte desde Arriaga (Estado de Oaxaca, en el sur de México) para constatar que los ataques de las bandas y la ausencia de Estado no son anécdotas y sí la norma.

Los migrantes que, subidos al techo de La Bestia -así se conoce al tren-, intentan alcanzar la frontera de Estados Unidos son sometidos a toda clase de vejaciones. Así lo atestigua de nuevo el informe de Amnistía Internacional.

Hay decenas de casos. Uno de ellos es muy reciente. Sucedió el 23 de enero de 2010. Unos policías pararon un tren en el que viajaban más de 100 migrantes cuando atravesaba el Estado de Chiapas. "Verónica (nombre ficticio) afirmó que la Policía Federal la obligó a bajar del tren junto a los demás migrantes y tumbarse boca abajo en el suelo, y luego les robaron sus pertenencias y los amenazaron con matarlos si no continuaban su viaje a pie a lo largo de las vías. Después de caminar durante horas, el grupo fue atacado por hombres armados que violaron a Verónica y mataron al menos a uno de los migrantes. Días más tarde se detuvo a dos sospechosos después de que un activista local ayudase a los migrantes a presentar una denuncia, pero no se emprendió acción alguna contra la Policía Federal, a pesar de que los migrantes identificaron a dos agentes presuntamente implicados".

Distintos colectivos defensores de los derechos humanos vienen reclamando desde hace años a las autoridades mexicanas que tomen cartas en el asunto. Pero la situación apenas ha mejorado.

Especialmente difícil es el tránsito hacia el norte de las mujeres migrantes. Se calcula, dice el informe de AI, que seis de cada diez mujeres y niñas sufren violencia sexual: "Lo que hace que algunos traficantes de personas exijan a las mujeres administrarse una inyección anticonceptiva antes del viaje para evitar que se queden embarazadas tras una violación...".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de abril de 2010