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Caos aéreo en Europa

Jornada de desconcierto en España

El cierre de 17 aeropuertos por unas horas causa la suspensión de más de 3.157 vuelos - Las terminales de autobuses y de 'ferrys' quedaron colapsadas

Las condiciones meteorológicas provocaron ayer un baile de aperturas y cierres en los aeródromos. Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) anunció a media tarde que el aeropuerto de Barcelona y los otros 15 del norte peninsular que habían sido cerrados por la mañana habían reabierto a partir de las 15.30; desde entonces, no existen restricciones sobre el espacio aéreo español.

Estuvieron cerrados durante unas horas los aeropuertos de Barcelona, Girona, Reus, Sabadell, Lleida-Alguaire, Asturias, Santander, Bilbao, San Sebastián, Vitoria, Pamplona, Logroño, Palma de Mallorca, Son Bonet (Mallorca), Menorca, Zaragoza y Huesca. El cierre provocó hasta las 12.00 la cancelación de 3.157 vuelos, de ellos, 630 operaciones entre aeropuertos españoles.

"¿No tendrá un yate por casualidad?", preguntaban tres viajeras en Palma

Algunas líneas aéreas fletaron autocares para sus pasajeros

El de El Prat (Barcelona) recuperó cierta normalidad a última hora de la tarde después de permanecer siete horas cerrado. El cierre del aeropuerto afectó a más de 40.000 pasajeros, que se esforzaron en encontrar transportes alternativos y formaron largas colas ante las agencias de alquiler de vehículos. Se pagaron largas carreras de taxis y hubo un éxodo hacia la estación de Sants y el puerto de Barcelona. Los taxis y las empresas de alquiler de coches hicieron su agosto.

Los 108 vuelos que tenía previstos el aeropuerto de Girona se cancelaron, a pesar de la reapertura del aeródromo. El problema es que la mayoría de los trayectos los opera Ryanair. La compañía ya anunció el viernes que suspendía todos sus vuelos con el norte de Europa. A pesar de los avisos y las recomendaciones, unas 300 personas se concentraban ayer por la mañana en Girona. Algunos por desconocimiento; otros, porque ya habían pasado la noche en el aeropuerto. Fue el caso de 58 estudiantes de la escuela secundaria de Ermesinde, en Oporto (Portugal), que llegaron el sábado a las siete de la tarde y a las dos de la tarde de ayer esperaban un autobús para regresar a casa. "Son 17 o 18 horas de camino. Hace ya una hora que tendría que haber llegado, pero nada, seguimos esperando", contaban las chicas, que durmieron en el suelo.

A las nueve de la mañana de ayer, Joana Páez, de 25 años, y su novio, Julián Córdoba, de 22, se presentaron en el aeropuerto de Girona-Costa Brava. Tenían que coger un vuelo con destino a Lanzarote. "No nos habíamos enterado", explicó Córdoba. Después de una pequeña cola ante los mostradores de Ryanair, la compañía les dio una solución: volar el miércoles. "Pero tampoco nos garantizan que el vuelo salga seguro", se lamentaban.

También fue una jornada perdida para el aeropuerto de Reus, que canceló los 18 vuelos programados. La terminal se mantuvo cerrada durante la mañana y tampoco operó cuando AENA reabrió el espacio aéreo. El aeropuerto prevé trabajar hoy con normalidad. La falta de información centró las quejas del centenar de pasajeros afectados. "No funciona ningún teléfono de información", se quejaba Jorge, vecino de Lleida, que se desplazó hasta Reus para confirmar que su vuelo a Varsovia había sido cancelado.

"¿No tendrá un yate por casualidad?". A las puertas de la terminal de salidas del aeropuerto de Palma de Mallorca, cuatro pasajeras barcelonesas, atrapadas por el caos aéreo en la isla, lanzaban ayer, a la una de la tarde, la pregunta, más que retórica, irónica. "He leído que puede ser peor. El volcán puede explotar y todo se acabará", clamaba una señora mayor de Barcelona que abandonó el aeropuerto de Palma y se sumó a la cola para embarcarse en alguno de los ferrys programados. Los dos barcos de línea activos en temporada baja desde Palma, Menorca e Ibiza hasta la Península vendieron en minutos todos los pasajes libres.

"Vinimos para dos días con billetes baratos y nos tendremos que fastidiar, quizá perdamos un día y debamos pagar una estancia extra en el hotel", agregó otro viajero, valenciano. El portavoz de los hoteleros de la Playa de Palma se preguntaba: "¿Y quién nos abonará a nosotros los días de hotel extra que hemos que tenido que dar a cientos de turistas extranjeros afectados?".

Las pistas de Son Sant Joan permanecieron inactivas, vacías, durante siete horas y media: desde el mediodía, cuando se suprimió la actividad por razones de seguridad, hasta pasadas las 19,30 horas, cuando aterrizó el primer vuelo, procedente de Barcelona. Una hora después despegó el primer avión, también hacia Barcelona.

A media tarde de ayer sólo estaba previsto que aterrizara puntualmente en Bilbao un vuelo procedente de Lanzarote. El resto de llegadas y salidas registraban retrasos severos, habían sido desviados a otros aeropuertos o, en su mayoría, estaban cancelados. De los 121 vuelos con llegada o salida en Bilbao, fueron cancelados 84.

La carretera se convirtió en la salida para muchos de los que se quedaron en tierra. Fue la mañana de los autobuses en la zona de salidas del aeropuerto, fletados por las compañías aéreas afectadas por el cierre del espacio aéreo. Centenares de personas optaron por cambiar sus pasajes, fundamentalmente con destino a Madrid, por un billete de autobús, que les garantizaba llegar en unas cinco horas.

Con información de Sira Oliver (Barcelona), Rebeca Carranco (Girona), Ferrán Balsells (Reus), Andreu Manresa (Palma de Mallorca) y Eva Larrauri (Bilbao).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de abril de 2010