Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Caos aéreo en Europa

Islandia prevé que la erupción se intensifique

Las líneas teléfonicas del Instituto de Ciencia de la Tierra de la Universidad de Islandia, en Reikiavik, no tuvieron descanso ayer. La nube volcánica que paró el tráfico aéreo de media Europa puso al centro en el foco de la atención informativa. La respuesta a la pregunta quizá más urgente -¿hasta cuánto puede durar?- no era esperanzadora. "La erupción sigue y se está intensificando. No sabemos cuánto tiempo puede durar esta situación. Y, en cuanto a la nube, serán las condiciones meteorológicas las que determinarán hasta dónde se desplazará", declara en conversación telefónica desde la capital islandesa Páll Einarsson, geofísico del Instituto.

El acumulamiento de cenizas producido por la explosión del volcán Eyjafjalla, al sur de Islandia, llegó hasta las costas de Irlanda, Reino Unido, Noruega, Dinamarca y Suecia y amenazaba con extenderse hacia el sureste. "Dependerá del viento", comenta Einarsson. "Todas las predicciones tienen que ser revisadas dependiendo de cómo evoluciona la erupción". Incluso la permanencia de las perturbaciones en la atmósfera. La autoridad europea de seguridad aérea, Eurocontrol, dijo ayer que la nube de ceniza podría durar dos días pero también subrayó que depende de su evolución. "Puede llegar a durar una semana e incluso meses. Y también puede acabar pronto. No podemos establecerlo con exactitud porque no podemos predecir lo que el volcán hará", asegura el geofísico.

La nube está formada por partículas de roca, cristal y arena que se producen debido a la interacción del agua y del hielo y del magma fragmentado producido por la explosión. "Es un fenómeno muy usual en las erupciones volcánicas del Pacífico pero mucho menos en Europa donde los volcanes producen en su mayoría lava y no explosiones", explica Einarsson. El caso más conocido es la explosión del volcán Pinatubo en las Islas Filipinas, que en 1991 causó 700 muertos y destruyó 200.000 edificios. Fue tan fuerte que llegó a afectar al clima del planeta. Algo que se descarta de momento en la erupción del volcán islandés.

Einarsson asegura que la que se está registrando en la isla no es una actividad volcánica más intensa de lo normal. "Una erupción de cierta intensidad se produce cada tres años de media", dice. También descarta que pueda tener efectos para la salud de la población, ni en Islandia ni en los otros países alcanzados por la nube: "En Europa, la nube se encuentra a una altura que puede afectar a los aviones pero no a la gente", dice, "y la población de la isla ha sido desalojada con antelación".

Los científicos empezaron a registrar un aumento de la actividad sísmica del volcán el pasado verano y las primeras erupciones se produjeron en marzo. "No podemos saber lo que el volcán va hacer", afirma el geofísico, "pero sí tenemos muchas posibilidades de predecir cuándo entrará en erupción".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de abril de 2010