Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:JOAQUÍN CORTÉS | Bailarín

"Aquí me siento perseguido"

Joaquín Cortés [Joaquín Pedraja Reyes, Córdoba, 1969] reestrena su obra Calé en el teatro Coliseum de Barcelona el próximo 14 de abril. Ahora ha alquilado un viejo cine destartalado en el centro de Madrid; lo pintó, puso tabloncillo sobre la escena, espejos y lámparas que simulan luz natural. Allí su voz retumba dando órdenes a la docena de bailarinas de su conjunto al tiempo de las palmas y el tacón. El más internacional de los artistas españoles del ballet flamenco, a la vez que recibía la noticia de la concesión de la medalla de oro de las Bellas Artes y un explícito reconocimiento de la Unesco a su trabajo coreográfico, ha campeado una tormenta mediática tras una sentencia que le sitúa en la diana.

"Di mi confianza a otro; delegué y me equivoqué", dice sobre su condena "Aceptaría ser director del Ballet Nacional si se me da carta blanca"

Pregunta. Hay una sentencia que en primera instancia le condena a un año de prisión por un delito de apropiación indebida. ¿Qué va a hacer?

Respuesta. A recurrir, a reivindicar mi inocencia y mi total indefensión ante unas acusaciones que ni siquiera están hechas hacia mi persona directamente. No quiero entrar en el baile de nombres, eso ya está en los periódicos y en la propia sentencia. Mi apoderado de entonces, el encargado de mis asuntos, obviamente, tenía mi confianza y mi firma. Yo me ocupo de bailar, coreografiar, diseñar luces, componer algunas músicas y dirigir artísticamente a mi conjunto. No estudié economía y di mi confianza a otro, delegué y me equivoqué.

P. ¿Qué hará ahora?

R. He recibido esta semana la notificación de que el fiscal pide la nulidad de todo el proceso, tanto porque está prescrito como porque mi hermana [también acusada] y yo mismo, si acaso, somos víctimas [Cortés enseña un documento de la Audiencia de Madrid timbrado con fecha de salida 5 de marzo de 2010 en que aparece subrayado y en negritas varias veces la petición de nulidad del proceso por parte del fiscal]. Se ha apelado, pero tardará entre seis meses y un año en definirse, en clarificar algo que ya se vio en el juicio oral y que carece de sentido común y jurídico.

P. La medalla de oro a las Bellas Artes es el primer premio importante que le dan en España. ¿Llega tarde?

R. El dicho reza que "más vale tarde que nunca", y así lo he recibido. La medalla es un estímulo y llega en medio de unas circunstancias delicadas, aunque ya he dicho que el premio más importante es el público.

P. Es el primer artista de la danza española al que la Unesco reconoce sus coreografías.

R. Soy embajador de buena voluntad de la Unesco y ya el año pasado hablaron de conceder esa categoría patrimonial a mis coreografías. Ahora ya está establecido, pero aquí no se le ha dado la menor importancia.

P. ¿Qué falla?

R. No lo sé. No sabría decirlo. No quiero sonar a rencoroso o a resentido. Se trata de trabajo, de que se entienda que lo que uno hace tiene una cierta trascendencia más allá del efecto mediático.

P. ¿Nunca volverá a la zapatilla, a la Escuela Bolera? Se le recuerda como ninguno bailando la jota aragonesa.

R. No me lo he planteado. Respeto mucho esa tradición. Tuve la suerte de cultivarme en un momento de oro en el Ballet Nacional de España, en los tiempos de María de Ávila, que me dio una oportunidad que no olvido.

P. ¿Se ve como director del Ballet Nacional de España?

R. El Ballet Nacional necesita una renovación profunda. Tendría que haber un tiempo establecido tanto de permanencia en el cargo como de la imposición de coreografías propias. No puede entenderse como un nombramiento a perpetuidad. También tiene que haber un voto de confianza para el proceso inicial para poner al conjunto en las condiciones técnicas adecuadas. Aceptaría si se me da carta blanca.

P. ¿Qué le ha dicho la ministra?

R. Yo fui muy sincero. Hemos quedado en volver a hablar.

P. Los puristas se dividen con su baile.

R. Seguirán divididos siempre, y eso es bueno.

P. ¿La renovación del ballet flamenco está por hacer?

R. Cada uno saca de su experiencia lo que puede. Yo he aprendido que hay que sacar al género del gueto.

P. Usted fue y es el mejor bailarín de su generación. Entre las nuevas promociones y figuras del flamenco ¿ve continuidad?

R. Francamente, no veo continuidad. Como bailarines completos, no los veo. Hay que formarlos para bailar de todo. Yo tuve suerte.

P. El acoso de la prensa rosa le ha convertido en un hombre que huye cuando va a por el pan.

R. En otros sitios me hacen fotos, pero me respetan, no me siento perseguido. Aquí sí. Mi verdad está en mi carrera, no en mi vida privada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de marzo de 2010