Entrevista:MARCELO ÁLVAREZ | Tenor

"Mientras Mortier esté en el Teatro Real yo no canto"

Se ha metido en la piel de Andrea Chénier. Cuenta con su potente voz la tragedia que vivió el poeta francés en los años de terror de Robespierre y canta la ópera que escribió Umberto Giordano de una manera diferente a otros famosos tenores. La interpretación en la Ópera de París de Marcelo Álvarez fue aclamada por el público, y las representaciones en el Teatro Real van acompañadas de varios minutos de aplausos.

El 28 de febrero será la última vez que pise el Real, al menos en los próximos cinco años, los mismos que estará al frente de la dirección artística Gerard Mortier. Su abierto enfrentamiento con uno de los grandes gestores culturales europeos le alejará de Madrid. "Vemos la lírica de manera diferente. Hoy por hoy es imposible que trabajemos juntos. Él ama la escenografía y le gusta manejar a los intérpretes más hacia el nivel artístico que musical y eso a mí no me gusta. Él no va a cambiar y yo tampoco. Además tengo mi calendario comprometido hasta 2015. Mientras Mortier esté en el Real yo no canto".

"Vemos la lírica de manera diferente. Él no va a cambiar, y yo tampoco"

La evolución vocal de Marcelo Álvarez (Córdoba, Argentina, 1962) ha pasado del belcantismo a papeles con más fuerza argumental porque lo suyo ha sido una evolución natural. "Mis cuerdas vocales comenzaban a sentirse tensas cuando me enfrentaba al repertorio belcantista y a algún que otro papel lírico. Si forzaba podía quedarme sin voz en dos años". El cantante se trasladó de Argentina a Italia para estudiar pensando que no lograría pasar de chico del coro, pero ha llegado a cantar "en los mejores teatros", confiesa con cierta humildad.

Marcelo Álvarez sabe que antes que él ha habido tenores, Corelli o Mario del Monaco -padre de Giancarlo del Monaco, director de escena de esta ópera-, que han interpretado al poeta Andrea Chénier de una manera muy distinta a la que él ofrece al público. "Además de la voz me he fijado en el dramatismo del personaje, en la dicción. Mi agudo no es como el de Corelli o Del Monaco, pero le doy una interpretación distinta que creo que es acertada para este momento de la ópera. Y parece que gusta, cuando me llaman de los grandes teatros para que interprete Andrea Chénier".

¿Qué siente cuando sale al escenario? "Terror. Quien diga que no tiene miedo, miente. Es una sensación que te paraliza y lo que te hace salir y enfrentarte al escenario es la gente que tienes a tu lado y la que ha pagado la entrada para escucharte. No todos los cantantes soportan la presión. Hay jóvenes con grandes voces y el terror escénico les impide seguir adelante. Creo que la confianza en uno mismo es importante y a lo que no hay que temer es al pasado, no se puede seguir viviendo con los muertos".

Nueva York, París, Milán, Madrid. En un año Álvarez recorre los mejores teatros. Tan sólo en 2009 ofreció 120 representaciones y su agenda está cerrada para los próximos cinco años; quizá por ello se muestra reacio a disminuir su caché. "En los últimos 10 años el techo salarial de los cantantes de ópera no ha variado, y si además de no haberse incrementado lo rebajamos, sería una ruina. No sólo pienso en mí, sino en los cientos de jóvenes que están en esta profesión, que además de llevar una vida de sacrificio para mantener su voz en el top tienen que pagar con su sueldo a profesores para seguir aprendiendo. Cuando se produce una crisis económica lo primero que se quiere rebajar son las partidas de cultura, y eso nos lleva a que cuanto más inculto es un pueblo más fácil es de gobernar".

El tenor Marcelo Álvarez, en Madrid.
El tenor Marcelo Álvarez, en Madrid.LUIS SEVILLANO

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 23 de febrero de 2010.

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