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Fabricando bulos y falsedades

Javier Gómez Bermúdez no es sólo el magistrado que sentó en el banquillo a los culpables del 11-M. En su histórica sentencia, el juez definió con precisión y sello de la Audiencia Nacional los métodos que habían llevado a la derecha y sus medios afines a fabricar teorías conspirativas sobre el mayor atentado de la historia española, una manipulación que intentaba desestabilizar instituciones, arrojando la sombra de duda sobre la legitimidad del Gobierno de Zapatero. Decía la sentencia: "Como en muchas otras ocasiones a lo largo de este proceso, se aísla un dato -se descontextualiza- y se pretende dar la falsa impresión de que cualquier conclusión pende exclusivamente de él, obviando así la obligación de la valoración conjunta de los datos -prueba- que permita, mediante el razonamiento, llegar a una conclusión según las reglas de la lógica y la experiencia".

El retrato de esa prensa en esos días reflejaba un precedente de los métodos que hoy se dan en ciertos programas de la TDT. La vuelta al mundo (Veo 7) emitió recientemente un reportaje "terrorífico y espeluznante" que ilustraba los efectos de la crisis económica sobre España: "Mientras que nos dicen que esto no va a costar ningún sacrificio, que esta subida de impuestos la paga cualquier persona con la gorra, tenemos más de dos millones de parados y más de ocho millones de personas que tienen que vivir con menos de 500 euros al mes", anunciaba el presentador. Después, un vídeo mostraba imágenes de mendigos en las calles y en el metro de Madrid. Era un reportaje grabado en el año 2000.

Los informativos de Intereconomía quisieron exponer "razones científicas" para apuntalar las declaraciones del Papa en las que aseguraba que el uso del preservativo en África no frena el sida. "Si nos atenemos al prospecto de una caja de profilácticos, vemos que da las siguientes instrucciones: mantener en un lugar fresco y seco -algo imposible con el clima del continente-, también tener cuidado con no rasgar el producto con las manos -la manicura en África no destaca-. Si a esto sumamos que los ciudadanos del Tercer Mundo no saben leer, el uso del preservativo puede ser un peligro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de febrero de 2010