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Un debate para otra década en España

El debate nuclear en España no es tan urgente como en EE UU. No porque no haya gente dispuesta a defender esta energía, sino porque no hacen falta nuevas nucleares. El sistema eléctrico español está sobredimensionado. Industria reconoce un "exceso de capacidad instalada" y sobra electricidad. La potencia instalada es de 98.502 megavatios, cuando el récord de demanda ha sido de 45.450 megavatios/hora. Es decir, que si se pusieran en marcha todas las instalaciones -carbón, gas, nuclear, eólica, solar, hidroeléctricas- aún sobraría la mitad de la electricidad.

La explosión de las renovables y la caída de la demanda -un 4,3% en 2009- ha terminado por desequilibrar la balanza de la oferta y la demanda. Las centrales de gas de ciclo combinado funcionan pocas horas y el Gobierno ha tenido que recuperar un sistema de ayudas al carbón nacional para conseguir que se queme.

"Hasta 2020 no parece que vaya a haber necesidad de construir nada. España puede necesitar potencia para compaginarla con las renovables, pero esa no es la nuclear", resume Pedro Linares, profesor de Organización Industrial de la Universidad Pontificia Comillas. La nuclear funciona 24 horas al día -cuando no se avería o se recarga- y no puede subir y bajar potencia. Lo prioritario será potencia que se pueda arrancar rápidamente para cuando no sople viento y más redes para poder exportar e importar electricidad. "Incluso si les diera un préstamo con un aval público que facilite la financiación seguiría teniendo muy poco sentido meterse en una nuclear", resume Linares.

Por eso, previsiblemente, el melón nuclear esperará hasta que el parque existente (que genera el 19% de la electricidad) se acerque al fin de su vida de diseño. La primera en alcanzarlo será Almaraz (Cáceres), que cumplirá 40 años en 2021. "Puede que a final de la próxima legislatura alguna empresa empiece a hacer papeles pero ahora mismo no se ve próximo", coincide el ecologista Ladislao Martínez. Los plazos de construcción de una nuclear son enormes y sin ayudas públicas es una aventura complicada.

El caso de EE UU es distinto. Su red eléctrica es obsoleta y su capacidad de producción está al límite. Los emplazamientos nucleares son muy codiciados porque ya están situados en nudos de la red. La diferencia entre un sistema y otro es tan abismal que John Podesta, ex jefe de Gabinete de Clinton y jefe de transición del equipo de Obama, no ocultó su satisfacción por la red española cuando en octubre pasado visitó en Madrid la sede de Red Eléctrica: "Cuando miras a España y su sistema eléctrico ves el futuro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de febrero de 2010