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Las consecuencias de la crisis | Las propuestas del Gobierno

El riesgo país vuelve a subir en la peor semana bursátil en 11 meses

La semana negra para la credibilidad de la economía española -y para la política económica del Gobierno- ha terminado con un respiro relativo. Respiro porque el castigo que sufrió ayer la Bolsa de Madrid, del 1,35%, fue el más moderado de los grandes países de Europa. Y relativo porque llueve sobre mojado. Con la caída de ayer, el Ibex 35 acumula en los tres últimos días un desplome superior al 9,3%. El de estos tres días ha sido un batacazo sin parangón desde de 2009. La diferencia es que ahora el ruido no se ha oído igual en todas partes, se centra en la periferia de la zona euro.

Y las dudas -seguramente fundadas; pero alimentadas por comentarios del exterior que comparan la situación española con la griega- han dejado un reguero de indicadores negativos. La prima de riesgo de la deuda española ha superado los cien puntos básicos por primera vez desde marzo del año pasado. Es decir, para convencer a los inversores de que compren deuda española hay que ofrecerles un 1% más de rentabilidad que en Alemania, considerada la más fiable. "No hay una salida masiva de deuda española. Pero sí creemos que la prima de riesgo puede ampliarse en el corto plazo. A pesar de que el diferencial con Alemania ya está en niveles altos, no descartamos que próximamente alcance los 120 puntos básicos", pronostica Pablo Guijarro, de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

Pero hay más. Los CDS o credit default swap sirven para asegurar el coste de la deuda, son un indicador del riesgo país. Cuando suben, el mercado da por hecho que ese país va a tener más dificultades para hacer frente a sus pagos. Y ayer tocaron su máximo: el seguro por cada 10 millones de dólares de deuda ha subido hasta los 170.000 dólares anuales.

"Lo del jueves sólo se explica por un comportamiento irracional. El Santander, que acaba de anunciar unos beneficios excelentes, sufrió un palo del 9,4%. Esto lo puede explicar un psicólogo, no un economista", ironiza el economista jefe de Intermoney, José Carlos Díez. Este analista es de los que defienden las posibilidades de la economía frente a las dudas de los mercados financieros. "Todos los países con problemas desvian la atención hacia el euro. Y dentro de la zona euro, a los periféricos. Pero que me digan qué decisión de política económica errónea ha tomado este país, que ha tenido superávit público y una deuda en niveles mínimos en los años en los que otros países con un boom inmobiliario similar, como Reino Unido o EE UU, no lo habían conseguido. Es verdad que la situación de los mercados dificulta la recuperación de la crisis, pero no lo va a impedir" concluye el analista de Intermoney.

En la misma dirección apunta el presidente de Telefónica. César Alierta desdramatizó ayer el batacazo sufrido por la Bolsa. Durante una intervención en Bilbao, asoció la fuerte caída a "una concentración de todos los bajistas mundiales, vendiendo corto España y vendiendo corto el Ibex 35", informa Juan M. Gastaca.

No todos los expertos son tan optimistas. "Me temo que el movimiento del jueves trasciende la pura especulación. A la situación del mercado laboral se unen las dudas sobre la gestión de las cuentas públicas", asegura Pablo Guijarro. El analista de AFI se apoya en la internacionalización de las grandes empresas para explicar por qué ayer se moderaron las caídas: "Los dos grandes bancos o Telefónica disponen de un gran colchón para paliar el deterioro de la situación". Pero Guijarro considera que los mercados van a continuar castigando la credibilidad española hasta que encuentren una señal adecuada. "Esa señal podría ser cuando la Comisión Europea dé luz verde al plan de estabilidad con el que el Gobierno se compromete a reducir el déficit al 3% en 2013", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de febrero de 2010