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Berlusconi abre la puerta a la fusión de Telecom y Telefónica

La prensa italiana y analistas dan por "inminente" la operación

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, dejó claro ayer que su Gobierno no bloqueará una eventual fusión Telefónica-Telecom Italia. "No tenemos ninguna propuesta encima de la mesa. Somos un Gobierno liberal, y vivimos, por suerte, en una economía de mercado", afirmó. Una fuente diplomática en Roma consideró la declaración "inusual para los estándares italianos", y la interpretó así: "Eso significa que la operación está madura y es inminente".

La reunión entre el ministro de Desarrollo Económico, Claudio Scajola, y el consejero delegado de Telecom, Franco Bernabè, no despejó la incógnita. Tras 40 minutos de encuentro, Scajola emitió una nota en la que descartaba "novedades" y afirmaba que las sinergias de Telecom y Telefónica "continúan igual". El ministerio añadió que Bernabè se comprometió a informarles "inmediatamente" si las cosas cambian. Según supo este diario, el consejero delegado de Telefónica, Julio Linares, mantuvo ayer una reunión "muy importante", relacionada con la operación.

Varios ejecutivos de la operadora española han estado en Roma

Aunque todos los actores tratan de negar la evidencia por razones políticas, la fusión se abre paso cada vez con más fuerza. Una fuente bancaria española cree que la operación se cerrará "en cuestión de días o incluso de horas". "No veo alternativa", dijo un analista cercano a la patronal Confindustria.

Telecom arrastra 35.000 millones de deuda y tiene las manos atadas para acometer la urgente modernización de la red, ya que los socios italianos de Telco (Intesa, Mediobanca y Generali) no pueden financiarla. La idea de unir las dos operadoras ha fraguado durante los últimos meses en distintas reuniones bilaterales de alto nivel. La cumbre hispano-italiana celebrada en La Magdalena en septiembre fue el aldabonazo político. Los jefes de Gobierno, Silvio Berlusconi y José Luis Rodríguez Zapatero, dieron vía libre a las negociaciones, que han sido muy discretas por deseo del presidente de Telefónica, César Alierta, quien decidió no abrir siquiera un despacho en Roma para hacer el menor ruido posible.

Los contactos iniciales, coinciden diversas fuentes, se remontan a antes del verano pasado, e incluyeron al menos una visita de Alierta a Berlusconi en Arcore (Milán). Marco Fossati, presidente de Findim, la inmobiliaria que posee un 5% de Telecom, y principal valedor de la fusión, organizó el encuentro gracias a los contactos de Alejandro Agag y Flavio Briatore, buenos amigos del Cavaliere.

Berlusconi tiene interés en que la fusión se produzca, afirman las fuentes consultadas. "Por un lado, tiene interés personal en que la red se modernice deprisa, por otro, abrir a Telefónica es una inversión política en imagen internacional", explica el analista Franco Scaramuzzi. "Alierta pagará la cuenta de la red y Berlusconi blindará la gestión; la red es estratégica no sólo para el país sino para Mediaset porque ahí está la televisión del futuro", añade Massimo Giannini, analista de La Repubblica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de febrero de 2010