Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una huelga de traumatólogos deja sin operaciones al Ramón y Cajal

El 94% de los médicos fijos paran por la "cacicada" del nombramiento de su jefe

La sala de espera estaba ayer inusualmente vacía. Los escasos pacientes -la mayoría, niños- que aguardaban su turno en las consultas de Traumatología del hospital Ramón y Cajal tenían sitio de sobra en los bancos. "Nada que ver con un día normal. Lleno no, esto está siempre a tope", decía una enfermera. A su espalda se distinguía bajo una exigua capa de pintura blanca una frase: "Trauma en lucha". Los traumatólogos del Ramón y Cajal cumplieron ayer la primera de las cuatro jornadas de huelga (19, 21, 26 y 28 de enero) que ha convocado el sindicato SIME en protesta por el nombramiento, a su juicio, irregular, de un jefe de servicio. El seguimiento de la huelga fue casi total. Incluso la Consejería de Sanidad admitió que había sido "mayoritario" en el turno de mañana, que es donde se concentran los profesionales fijos o interinos (el 94,5% de los 36 facultativos). En el de la tarde, cubierto por eventuales, ningún médico secundó el paro. La huelga provocó la suspensión de las consultas y de todas las operaciones programadas. Sí se hicieron las de urgencia.

La protesta puede desembocar en una huelga general en todo el hospital

El sindicato Femyts ha alertado de la "politización de los nombramientos"

Los traumatólogos se concentraron a primera hora frente a la puerta principal del centro, con pancartas que rezaban: "Trauma en lucha. Cese Llopis" y "Llopis, haz el MIR". Rafael Llopis es el nuevo jefe del servicio de Traumatología, nombrado por Sanidad en comisión de servicios (traslado provisional, sin pasar por concurso) el 15 de diciembre pasado. Es su nombramiento, calificado de "cacicada" por los médicos del Ramón y Cajal, el que ha provocado la huelga, que no tiene ninguna pretensión económica. La convocatoria de paro exige "la inmediata suspensión de la comisión de servicio" de Llopis y la "inmediata convocatoria pública de la plaza". Los médicos que forman parte de la junta técnico asistencial del hospital (órgano que asesora a la dirección) decidieron ayer presentar su dimisión en bloque.

Llopis, que tiene plaza de jefe de servicio de Traumatología en el hospital Santa Cristina, se ha encontrado con la frontal oposición de sus subordinados desde que llegó al Ramón y Cajal, hace poco más de un mes. Los traumatólogos cuestionan sus méritos profesionales. Critican, por ejemplo, que no cursara la especialidad de Traumatología vía MIR (hizo la residencia en el Reino Unido), y el hecho de que proceda de un hospital pequeño. "Con una plantilla de siete traumatólogos, mayoritariamente monográfico de ginecología, sin urgencias de trauma, sin reanimación posquirúrgica y sin docencia acreditada de residentes", enumeran. Según el sindicato de médicos Femyts, que apoya la huelga, el nombramiento "no atiende a los criterios legalmente establecidos de transparencia, mérito, capacidad y publicidad".

La viceconsejera, Ana Sánchez, defendió ayer la capacitación profesional del médico. "Está fuera de toda duda; su currículum es impecable", aseguró. "Está siendo objeto de un acoso tremendo. Simplemente ha aceptado un encargo de la Consejería para dirigir un servicio que llevaba mucho tiempo sin jefatura". Llopis calificó ayer de "infamias y calumnias" las acusaciones de sus subordinados.

El puesto de jefe de servicio llevaba casi dos años sin cubrir, desde la jubilación del anterior. El hospital estaba preparando la convocatoria y seleccionando a los miembros del tribunal que iba a juzgar los méritos de los aspirantes. Pero la plaza no llegó a convocarse y Sanidad nombró a Llopis.

El sindicato médico Femyts denunció hace unos días la creciente "politización de nombramientos y ceses en puestos asistenciales de la Sanidad pública madrileña". Entre otros, ponía como ejemplo el caso del Ramón y Cajal. También el mantenimiento en su puesto de la directora médica del hospital Príncipe de Asturias, en Alcalá de Henares, pese a que el 70% de la plantilla de médicos (130 de los 180) firmó una carta en su contra en diciembre de 2008. Un año después, la misma cantidad de firmas volvió a desaprobar su gestión en una misiva al consejero. La carta, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, denuncia la "situación caótica" del hospital, como consecuencia de "la actitud impositiva y falta de diálogo". Según los médicos, hay una "fuga continua" de profesionales a otros hospitales y la plantilla de urgencias ya se ha reducido a la mitad.

El paro de los traumatólogos podría desembocar en una huelga general en todo el Ramón y Cajal. Una asamblea a la que asistieron ayer unas 200 personas acordó convocarla para el día 3 de febrero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de enero de 2010