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Alemania al ralentí

La recuperación renqueó en el cuarto trimestre, relanzando las rencillas fiscales

Cuando todavía no se han cumplido los 100 días del nuevo Gobierno alemán, algunas de las previsiones más optimistas y enfáticas se han desvanecido. Sobre todo, las que jaleaban el fin de una coalición (de la democracia cristiana con los socialdemócratas) fabricada por necesidad y su reemplazo por un nuevo pacto de centro-derecha, democristianos y liberales, presuntamente más natural desde el punto de vista ideológico.

El nuevo Gobierno empezó con mal pie. El ministro de Trabajo, Franz Josef Jung, tuvo que dimitir en pocas semanas. Había asegurado en falso, cuando era ministro de Defensa, que no había habido víctimas civiles en la matanza provocada por un oficial alemán en Afganistán.

Pronto empezaron los roces entre los dos socios por las rebajas fiscales prometidas en campaña y consagradas en el programa de Gobierno por un importe de 24.000 millones de euros al año. Se saldaron con una rebaja inferior para 2.010, de 8.500 millones, centrados en aligerar la fiscalidad de las familias.

En este clima, han menudeado, aunque con cierta sordina (nadie osa desafiarla abiertamente como alternativa), las críticas a la canciller Angela Merkel, sobre todo desde sus propias filas democristianas. Algunos de sus dirigentes consideran que se mantiene demasiado desmarcada del partido, demasiado concentrada en su rol institucional de presidenta, hábito en que se viste bien, tras la positiva experiencia de la gran coalición con la socialdemocracia. Ésta, por su parte, para nada se beneficia en las encuestas del clima anodino instalado en el área gubernamental.

Los últimos datos económicos, conocidos esta semana, van a constituir el caldo de cultivo de nuevas refriegas. El cierre del año, que certifica una recesión del 5%, algo peor de lo esperado, no es lo más dramático, sino el indicio, a verificar, de que durante el cuarto trimestre se estancó el crecimiento iniciado en los dos anteriores. Lo que va aderezado con la probabilidad de la pérdida del liderazgo mundial de la exportación en favor de China.

Ante esta coyuntura de la economía productiva al ralentí, el ministro de Hacienda, el democristiano Wolfgang Schauble, se propone aplazar las rebajas fiscales prometidas, por temor a no poder financiar la carga de los pasados estímulos fiscales. Actitud sensata que, sin embargo, irrita a sus socios liberales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de enero de 2010.

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