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Análisis:Balance de 2009 de los líderes políticos

Tras la recesión, la crisis

Cuando pase la recesión, seguirá la crisis. El primero es un concepto técnico; se da cuando se encadenan al menos dos trimestres de caída del PIB, y el Gobierno asegura que la que ha vivido España terminará en el primer trimestre de 2010. Pero después quedará la crisis, y su gravedad y duración es cuestión de piel. Con la creación neta de empleo como termómetro, que es lo que afecta a los ciudadanos, España no saldrá del bache hasta finales de 2010.

Ayer, Zapatero trajo bajo el brazo el calendario de las tan cacareadas reformas pendientes para enterrar ese declive económico y cambiar el modelo productivo de España. La del mercado de trabajo estará lista en el primer trimestre del año. "Si es en febrero, mejor que en marzo", para más señas.

Zapatero cree que la reestructuración financiera debería estar en primavera

El objetivo del Ejecutivo es abordar la dualidad del empleo (la brecha entre los empleados más protegidos y los más vulnerables, con contratos temporales), la precariedad e incentivos a la contratación, pero sigue dejando fuera la modificación de los tipos de contratación y de las cotizaciones sociales (que reclama la patronal). La reforma estaba bloqueada por la negociación de los convenios, pero una vez resuelta ésta, puede echar a andar y el Ejecutivo espera presentar su propuesta el 22 de enero.

Una semana después, el 29, Zapatero dará luz verde a una reforma de la ley de pensiones públicas y de Seguridad Social que remitirá al Pacto de Toledo y busca, sobre todo, aumentar el periodo de cálculo de la pensión, ahora en 15 años. Además, introducir mayor transparencia en los procesos de cotización, culminar el proceso de integración de regímenes y establecer una relación "más flexible" entre la previsión social complementaria y el sistema público.

Ese mismo día 29, el Gobierno presentará su plan de austeridad, que contempla la supresión de organismos públicos innecesarios. La idea es predicar con el ejemplo: se anunciarán medidas de contención de gasto en la Administración central para ganar credibilidad ante comunidades y ayuntamientos, a los que se quiere subir al barco del ajuste presupuestario. Una apuesta que fue mal en la reciente Conferencia de Presidentes, por el bloqueo del PP, y que tiene un flanco débil: las tres comunidades que han presupuestado un déficit mayor para 2010 (Extremadura, Cataluña y Castilla-La Mancha) son socialistas.

El sector financiero ha dejado para 2010 su tan traído y llevado proceso de reestructuración -en román paladino: básicamente, las fusiones entre cajas de ahorros-, que se hace el remolón. Zapatero lanzó su mensaje de presión: "En primavera debería estar despejada buena parte del proceso de reestructuración". "Debemos tener confianza en el Banco de España y exigir a las entidades que colaboren".

El fondo de rescate creado por el Gobierno para la ocasión y pilotado por el Banco de España, el FROB, no ha visto culminar ninguna fusión. Y algunas de las iniciadas tropiezan: las castellano-leonesas Caja Duero y Caja España interrumpieron esta semana su negociación por discrepancias sobre el reparto de poder (aunque quieren retomarlas), y las catalanas Penedès y Laietana, también han paralizado la suya. Hasta Bruselas criticó el 16 de diciembre a las autoridades españolas por el retraso en enviar la información del FROB, que requiere el visto bueno comunitario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de diciembre de 2009