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Editorial:

Oposición al pairo

El PP, incapaz de calibrar sus graves carencias, cree que el desgaste de Zapatero le dará el poder

El Partido Popular viene dando muestras evidentes de que su única estrategia consiste en aprovechar cualquier circunstancia para acentuar el desgaste inmediato del Gobierno, sin calcular las consecuencias sobre los intereses generales del país y sin tomarse siquiera la molestia de perfilar su alternativa. Ya se trate del contencioso con Marruecos a cuenta de Aminetu Haidar, o de iniciativas para hacer frente a la crisis, la actitud de la principal fuerza de la oposición no deja margen para la sorpresa. Y no porque obedezca a un programa claramente definido y explicado a los ciudadanos, sino porque responde al oportunismo elemental de colocarse al pairo de los acontecimientos y defender en cada caso lo que más daño haga al Gobierno.

La obsesión del Partido Popular por colocarse a favor del viento está bloqueando un debate político a la altura de los muchos problemas a los que se enfrenta el país, unos derivados de la crisis económica internacional y otros de la cuestionable gestión del Gobierno en diversas áreas. El episodio de Haidar ha puesto en evidencia que las bases de la política exterior española son frágiles, en particular en un área decisiva para nuestros intereses como es el Magreb. La diplomacia de Zapatero no sólo no ha conseguido reparar los destrozos provocados por la arbitraria y desmedida opción atlantista de Aznar, sino que ha sumado otros nuevos. Pero, lejos de proceder a una crítica rigurosa desde la que los ciudadanos puedan entrever cuál es la alternativa, el PP ha preferido refugiarse en la demagogia a cuenta del Sáhara o de la cuota agrícola de Marruecos en la UE.

Convencido de que el desgaste del Gobierno lo llevará en brazos hasta la victoria electoral, Rajoy ha optado por bloquear cualquier posibilidad de acuerdo en materia económica. Aparte de oportunismo, el PP demuestra escasa sagacidad política, como si no se viera a sí mismo como alternativa de poder. Bloquear los mecanismos para controlar el déficit público autonómico compromete el futuro, con independencia de quién gane las próximas elecciones. Lo mismo que rechazar un pacto energético en el que Zapatero se muestra dispuesto a revisar su posición sobre la energía nuclear. El PP cree que el triunfo le llegará por agotamiento del adversario; lo que no parece advertir es que, entre tanto, está dejando al descubierto sus clamorosas insuficiencias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de diciembre de 2009