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EL ERE ENTREGADO A TRABAJO | La quiebra de una aerolínea

"Air Comet es inviable. Ni puede volar ni vender billetes"

La aerolínea ha perdido más de 115 millones de euros entre 2006 y 2008

"Todos los precedentes conocidos abonan la conclusión de que una compañía aérea a la que se prohíbe volar y vender billetes nunca vuelve a volar. Son bien elocuentes al respecto los precedentes de Air Madrid, Futura, etcétera". Éste es uno de los comentarios con los que Air Comet justifica ante la Administración la necesidad de despedir a toda su plantilla, formada por 666 personas, que llevan meses sin cobrar. La memoria explicativa del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que la aerolínea de Marsans entregó el miércoles a la Dirección General de Trabajo de Madrid, y a la que ha tenido acceso este diario, alega "causas económicas y productivas" muy concluyentes: no tiene aviones, no puede volar, ni puede vender billetes, además de una plantilla que no cobra su jornal.

La compañía apunta a la crisis, el bajo coste y la caída de la inmigración

Pide los despidos para "no proseguir causando más daños" a la plantilla

La aerolínea alega que ha cerrado con "gravísimas pérdidas" los tres últimos ejercicios: de 32,6 millones de euros en 2006, de 27,7 en 2007 y de 55,9 en 2008. "Las causas de dicha situación vienen determinadas por la situación económica global, que ha atravesado y sigue atravesando una de las mayores crisis de su historia".

Gerardo Díaz Ferrán también aludió a la crisis para explicar en parte la bancarrota de la compañía aérea, que defendió que estaba "bien gestionada", aunque también lamentó la falta de crédito. La memoria del ERE recuerda que el turismo lleva 12 meses en recesión y que el sector internacional de transporte aéreo estima que perderá 9.000 millones de dólares este año. También apunta el tirón de los rivales de bajo coste y "un descenso de la inmigración, lo cual ha provocado un menor flujo de viajeros entre España y los países latinoamericanos, que son el destino de las principales rutas de Air Comet". "Se estima que el descenso de este tipo de actividad ronda un 30% anual", remacha.

Air Comet, fundada en 1996 con el nombre de Air Plus Comet, se convirtió en una gran apuesta de Marsans para complementar con vuelos intercontinentales de una Spanair que controlaban junto al grupo escandinavo SAS. Después, SAS tomó el control y el año pasado la vendió a un grupo de inversores catalanes. El plan de reducción de costes que impulsó Comet, que recortó la flota de 16 a cinco aviones en menos de un año, tampoco dio resultado.

El texto entregado por Air Comet relata además el detonante del cese abrupto de operaciones: el embargo de la flota por parte de Nordbank y la prohibición de vender billetes, con lo que "no hay más remedio que reconocer que Air Comet es una empresa inviable, no ya porque acumula las pérdidas a las que se ha hecho referencia, sino porque ni siquiera puede volar (no dispone de aviones) ni vender billetes", apunta.

La aerolínea también explica que "adeuda entre cinco y siete mensualidades a la mayoría de sus trabajadores" y que, dada la suspensión de las operaciones, los empleos "han quedado vaciados y sin contenido alguno", así que la petición de los despidos cumplirá el objetivo de "no proseguir causando más daños". De hecho, si la autoridad laboral (será probablemente el Ministerio de Trabajo porque los despidos afectan a empleados de distintas comunidades autónomas) rechazase el ERE "los trabajadores de Air Comet se seguirían viendo privados día a día de su derecho a la ocupación efectiva", "sin percibir su remuneración" ni "obtener prestaciones por desempleo", además de que "se seguirán devengando deudas derivadas de los salarios y cuotas de Seguridad Social impagados". Air Comet debe 16 millones de euros a la Seguridad Social.

La indemnización a la que pueden aspirar los 666 trabajadores afectados por la crisis de Air Comet asciende a 20 días de salario por año trabajado, pero esta compensación, teniendo en cuenta que la compañía presentará un concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos), quedará en manos de un juez y el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa), con lo que muchos empleados son pesimistas sobre cuánto y cuándo cobrarán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de diciembre de 2009