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El denunciante de Sigüenza reclama el premio de Marsalis

"Estoy anonadado. He abierto un debate, yo. Y los foros están llenos de comentarios a favor y en contra. Y encima un magnate del jazz me quiere hacer un regalo...". Rafael Gilbert, el hombre que el pasado 7 de diciembre denunció un concierto de jazz por no ser de jazz y al que el músico estadounidense Wynton Marsalis busca para agradecerle el gesto con toda su discografía firmada, explicó ayer los motivos que le impulsaron a abandonar, junto a su mujer y su suegra, el recinto del Festival de Jazz de Sigüenza para elevar su queja a la Guardia Civil local. El suceso, que recogió EL PAÍS al día siguiente, dio la vuelta al mundo hasta llegar a los oídos del mismísimo Wynton Marsalis, el hombre más poderoso del jazz mundial.

Gilbert, de 42 años y asesor técnico mecánico, es aficionado al jazz sobre todo desde que su mujer empezó a tocar el saxofón ("el primero se lo regalé hace ocho años, es autodidacta pero ahora está en la Bing Band de Móstoles"). Juntos procuran ir a todos los conciertos de jazz que pueden y así el lunes 7 de diciembre aprovecharon una visita a Sigüenza para escuchar el recital de Larry Ochs. "Decidimos quedarnos para escucharle. Pero a los 10 minutos de empezar yo empecé a ponerme nervioso, muy nervioso. El free jazz es una música que si no te avisan puede irritarte mucho, te pone mal cuerpo. Como no podía más me levanté y fui a reclamar el dinero de la entrada. Ahí empezaron los problemas. Se rieron de nosotros y no nos dieron la hoja de reclamaciones. Entonces fuimos a la Guardia Civil".

Gilbert asegura que con ellos se fueron una veintena más de personas ("sólo se quedaron los viejillos") y que ellos sólo reclamaron la devolución de la entrada. "Me sentí estafado. Con todo el respeto por los músicos, pero me hicieron daño al oído y a los nervios. Yo lo que reclamo es que en los carteles aclaren si es jazz o no, y ya está. Es como si vas a ver una película de Tarzan y te ponen una de King Kong".

Del revuelo organizado después de su denuncia, Rafael Gilbert se enteró este fin de semana, cuando su mujer fue a un concierto a Pinto y el director de la orquesta, natural de Sigüenza, le comentó que si se había enterado "de la que se había montado". Ahora el hombre que denunció el jazz que no era jazz sólo espera cobrar su recompensa. Vamos, que Marsalis se retrate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de diciembre de 2009