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La cumbre de Copenhague

Conan 'el verde' promete volver

Arnold Schwarzenegger se gana al público con su discurso ecologista

Estados Unidos copa la Cumbre del Clima. Además de la potente delegación oficial -por la que ya han hablado al menos tres ministros de Obama- sus estrellas climáticas desfilaron ayer por la capital danesa. Arnold Schwarzenegger, el gobernador de California antiguamente conocido como Conan, fue recibido en un acto paralelo a la negociación por autoridades como el secretario de la ONU para el Cambio Climático, Yvo de Boer, y un público que aplaudió sus planes de energía verde en su Estado.

"Somos la séptima economía del mundo, pero California tiene tanta capacidad de influencia como un continente", afirmó después de reírse de sí mismo: "Me encanta hablar aquí porque no soy el único que tiene acento. Había estado antes en Copenhague, promocionando películas y en seminarios culturistas. Nunca pensé que vendría como gobernador para hablar de cambio climático". Hubo casi peleas por las entradas que daban acceso a su discurso, algo inusual porque todos los actos son abiertos.

Al Gore ha pedido que se adelante la próxima reunión sobre el clima

Schwarzenegger trazó un discurso como el que revindica el presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, también en Dinamarca: que las regiones deben participar en el proceso de la ONU, actualmente un coto para los gobiernos nacionales. "Los movimientos empiezan con la gente, no con los gobiernos. Y cuando el movimiento está en marcha los gobiernos responden. El black power, las mujeres, el movimiento contra Vietnam, no empezaron en los pasillos de Washington. Los gobiernos llevan años intentando definir Kioto mientras las empresas desarrollan la tecnología; mientras los Estados debaten sobre la reducción de emisiones, hay gente que quiere un estilo de vida más ecológico", señaló.

Horas más tarde habló Al Gore, el ex vicepresidente de EE UU y premio Nobel de la Paz, que en 1997 firmó en Kioto el acuerdo que el Senado nunca ratificó: "No podemos permitir que Copenhague se convierta en un nuevo Doha". Según recalcó, las generaciones futuras no entenderán "que algunas disputas interfieran en el resultado esencial para la supervivencia de nuestra civilización". Gore propuso además adelantar la próxima cumbre de noviembre de 2010 para cerrar lo antes posible el tratado que complete al de Copenhague: "Tengo razones para pensar que el Gobierno mexicano está dispuesto a estudiar adelantar la fecha de la reunión a mitad de verano".

El vicepresidente presentó un informe que ha encargado y que alerta del deshielo acelerado en el Ártico. Aún así su presencia no despertó la misma expectación que en Bali, en 2007. Entonces George W. Bush estaba en la Casa Blanca y Gore, ante cientos de personas que le animaban como a una estrella de rock, denunció el obstruccionismo de EE UU.

En la capital danesa estuvo también el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que ha hecho del medio ambiente una de sus batallas: "No podemos esperar a que los gobiernos actúen. Si nosotros, que representamos a la mitad de los habitantes del mundo, que viven en ciudades, nos ponemos a actuar, los gobiernos nos seguirán".

El espectáculo lo cerró Schwarzenegger con una despedida acorde con el personaje: "Volveré", en alusión a la frase más célebre de Terminator.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de diciembre de 2009