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"Los ricos no quieren justicia social"

Los barrios más populares apoyan un segundo mandato del presidente para que cambie el país - Los votantes de la oposición asumen su papel minoritario

Jailones en la jerga paceña son los ricos, y Emilio Gutiérrez y Antonio Limachi lo usan constantemente para referirse a los rivales del presidente Evo Morales. Los dos son incondicionales del dirigente indígena. "¿Sabe por qué tiene que ganar el Evo y conseguir los dos tercios de la Asamblea? Para así acabar con la burocracia que impide que las inversiones lleguen al sector productivo y se cree empleo", dijo Gutiérrez, electricista de 35 años. "Pero hay que tener cuidado, aquí hay muchos jailones que no quieren un país más justo", enfatizó Limanchi. Ambos trabajan en el sector de la construcción, uno de los primeros en reflejar la bonanza económica creada por las exportaciones petroleras.

"Hay que corregir cosas como el bono por maternidad", dice Renata Condori

Ambos votaron en el Liceo Franco-Boliviano de Achumani, la acomodada zona sur de la ciudad y bastión del dirigente de la Unidad Nacional (UN, centro-derecha), el empresario cementero Samuel Doria Medina, el tercer candidato más popular. Doria Medina votó a media mañana y consciente ya de la imposibilidad de ganar la presidencia declaró que su partido hará "una oposición con propuestas alternativas que supongan un desafío al Gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) y que vele por los principios democráticos". Llegó a votar rodeado de muchos simpatizantes. El universitario Juan Vargas es uno de ellos y tiene claro por qué: "Yo voto a UN para que haya un contrapeso en la Asamblea, aspiro sólo a eso. No me gustaría que toda la oposición desaparezca en Bolivia. No sería bueno."

"Mire, mire, hay observadores europeos, de la OEA, todos juntitos... En la ciudad no va a haber fraude, hay que ir al campo. Pero allá no van, sólo van donde haya una cafetería cerca... A ver si alguna vez se dan una vuelta por Achacachi [el pueblo de los ponchos rojos, la milicia popular del MAS]. Allí ni hay boletas de la oposición en las mesas", dijo indignado Fernando San Martín, un jubilado del servicio exterior cuya hija es candidata a diputada por UN. La agente de la policía Zaida Mariaca confirmó que la votación transcurría con tranquilidad y que la participación era ya alta a primera hora.

En los barrios populares de Villa Armonía y San Isidro bajo, en la parte más alta de La Paz, encontrar a alguien que no votó por Morales fue imposible. "Le vamos a dar a Evo todo el tiempo que necesite para cambiar este país. Cinco años, diez, los que sea", declaró Simona Conde abrazada a sus hijas Reina y Eugenia, la primera madre y ama de casa y la otra estudiante. La familia Conde es una de las muchas que se benefician de las ayudas sociales del Gobierno. Entre las subvenciones a los niños, los jubilados y las mujeres embarazadas, un hogar boliviano puede llegar a ingresar unos 600 bolivianos al mes (60 euros), casi el salario medio de un trabajador.

"Yo voté por Evo, creo que hay que darle un segundo mandato para hacer el cambio", aclaró la aymara Renata Condori, que ha visto pasar muchos Gobiernos. "Eso sí, tiene que crear mucho empleo y de calidad; y corregir algunas cosas. Para mí, el bono por maternidad no hace falta en un país sin problemas de natalidad y donde las mujeres se quedan embarazadas muy jóvenes. Esta medida, destinada a vigilar la salud de la madre, acabó convirtiéndose en un estímulo para tener hijos... Se llama bono Juana Azurduy [una heroína de la independencia] pero lo conocemos como bono-amor. Hay que darle una vuelta a esta iniciativa, alentar el cuidado de la salud, sí, pero de otro modo".

Ayer fue un día soleado y cálido en La Paz. Todo estuvo cerrado y los únicos vehículos que circularon eran los de la policía, de los observadores electorales y los taxis autorizados. Los centros de votación eran fácilmente reconocibles porque a sus puertas había puestos de diarios y de comida. Todo menos alcohol, prohibido desde la madrugada del viernes. La imagen coincidió con la "fiesta democrática" por la que tanto el Gobierno como la oposición abogaron para intentar dejar atrás los enfrentamientos que hace apenas un año causaban muertos entre los partidarios de Morales y los de la oposición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de diciembre de 2009