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Mauritania destituye al jefe policial que no logró detener a los secuestradores

"Tenemos miedo, pero terminaremos nuestro trabajo", dice un cooperante

Los secuestradores y sus tres rehenes están ya en Malí, el país donde tiene su santuario Al Qaeda en el Magreb Islámico, según Nouakchott Info, una agencia privada de prensa mauritana que cita fuentes oficiales que no identifica. AMI, la agencia de prensa oficial mauritana, no lo confirma. Tampoco el Gobierno español, que sigue trabajando para averiguar la "localización exacta" de los secuestrados, según un comunicado de Asuntos Exteriores.

De ser cierta la información de la agencia, habrían recorrido, en dos días y medio, más de 1.200 kilómetros en todoterrenos a través de pistas del desierto hasta llegar a la franja norte de Malí, donde Al Qaeda reagrupa, desde 2003, a sus secuestrados. Nouakchott Info señala que los secuestradores son contrabandistas que actúan por encargo de Al Qaeda, a la que transfieren a sus rehenes mediante pago. El presidente mauritano, Mohamed Ould Abdelaziz, no precisó si los secuestradores eran terroristas o bandoleros, pero dejó claro que son "profesionales".

La gendarmería no ordenó seguir las huellas del coche de los secuestradores

Las fuerzas de seguridad mauritanas tienen, en cambio, escasa preparación. El presidente destituyó ayer al jefe de Estado Mayor de la Gendarmería, el general Ahmed Ould Bekrine, y lo sustituyó por el coronel Ndiaga Dieng. Las negligencias en la búsqueda de los cooperantes en las horas posteriores al secuestro -no se siguieron las huellas del todoterreno- explican esta decisión.

La caravana de ayuda humanitaria en la que debían ir los tres secuestrados retomó ayer su ruta sin ellos, pero con escoltas mauritanos hasta que cruzaron la frontera y penetraron en Senegal. "Estamos tristes y tenemos miedo", confesó ayer a EL PAÍS Josep Ramón Giménez desde la caravana, "pero teníamos que terminar el trabajo que habíamos venido a hacer. A nuestros compañeros les hubiera gustado así".

Los 28 cooperantes tomaron la decisión de seguir por unanimidad. "Miles de personas esperan la ayuda humanitaria que llevamos", indicó. Giménez piensa en los tres secuestrados: "Son gente fuerte, pero en una situación así nunca sabes cómo vas a reaccionar. Uno de ellos tuvo problemas de corazón hace poco. Ayer [por el martes] pasamos el día con el corazón en un puño por las noticias de la liberación que resultaron ser falsas. Nunca habíamos pensado que algo así pudiera ocurrir. ¡Pero si hasta el secretario de Estado [de Agua y Medio Rural, Josep Puxeu] iba sin escolta!", cuenta. Para compensar el tiempo perdido por el secuestro han quedado con los receptores de la ayuda en puntos intermedios. Esperan estar de vuelta en España el 8 de diciembre.

En Nuakchot se quedó el presidente de Acció Solidària, Josep Carbonell: "No pensamos que esto vaya a ser larguísimo", comentó. Muchos mauritanos le paran por la calle para darle ánimos. "Dicen que los autores del secuestro son cuatro locos y que pocos son como ellos". En Barcelona, el director de la ONG, Francesc Osan, se encarga de reorganizar el regreso de los cooperantes, que este año no será por tierra para evitar volver a pasar por el lugar del secuestro. El cambio podría costar 12.000 euros, aunque el Ayuntamiento de Barcelona, según la ONG, asumirá los sobrecostes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de diciembre de 2009