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Reportaje:Secuestro de españoles en Mauritania

"¡Parad, nos están disparando!"

Los secuestrados pidieron auxilio al resto del convoy, que seguía por radio la transmisión del partido entre Barça y Madrid

Los integrantes de la caravana solidaria avanzaban de buen humor hacia Nuakchot, la capital mauritana. Ibrahimovic acababa de marcar el gol que daría el triunfo al Barça sobre el Madrid y los cooperantes, catalanes, se llevaron una alegría. Uno de los secuestrados, Roque Pascual, comentó el pepinazo del sueco a través del sistema de transmisión. Los 33 miembros del convoy, que seguían el partido por radio -la señal llegaba desde Canarias-, lo celebraron con alborozo.

Nada más se supo de Pascual ni de los otros dos españoles secuestrados (Alicia Gámez y Albert Vilalta) hasta minutos más tarde. El mensaje fue entonces alarmante. "¡Parad, parad, nos están disparando! Hay soldados con metralletas", gritaron desde el jeep asaltado, que cerraba el grupo. Según el responsable de cooperación del municipio de Nuadibú, Sala Eddine, éste se encontraba más rezagado de la cuenta. Los expedicionarios intentaron contactar, sin éxito, por el sistema de transmisión y los 13 vehículos restantes -cuatro 4x4 y nueve camiones- dieron media vuelta. Tarde.

Un 'mosso' vio el todoterreno intacto, pero rodeado de casquillos de bala

Josep Lluís viajaba en el coche que iba en cabeza, pero fue uno de los primeros en acercarse, a pie, hasta el jeep. "Encontré el coche con las puertas abiertas y vacío". Al cooperante, que por algo es agente de los Mossos d'Esquadra, le preocupó un detalle: ninguno de los efectos de valor que podían interesar a un ladrón -un portátil, dinero o la radio- habían sido sustraídos. "Estaba claro que no se trataba de un robo".

Antes de que llegara la policía local, Josep Lluís analizó la escena y observó que había casquillos de bala en el suelo, a pesar de que el coche estaba intacto. Otros miembros de la expedición aseguraron haber oído disparos, que con toda probabilidad fueron al aire. Además, no había rastros de sangre en ninguna parte.

El convoy asaltado circulaba por la principal arteria viaria del país, la que une las ciudades de Nuadibú -la urbe más importante del norte- con la capital. Es, en teoría, una carretera segura. "Estamos preocupados porque nunca se había registrado un secuestro en esta carretera, que es la más transitada", explicó el director de la ONG Barcelona Acció Solidària, Francesc Osan.

La caravana solidaria, que se realiza desde 2001, parte de Barcelona y recorre Marruecos, Mauritania, Senegal y Gambia repartiendo ayuda. En la mayoría de jornadas, el recorrido se inicia a las seis de la mañana. Pero el domingo hubo que repartir material sanitario y escolar y la expedición arrancó poco antes de mediodía. Los secuestradores aprovecharon que la noche había caído y que la carretera apenas estaba iluminada para lanzar su ataque.

Hombres armados abordaron el último todoterreno a punta de pistola. Obligaron a subir en otro vehículo a los cooperantes españoles y se dieron a la fuga. Les ayudó el hecho de que los 14 vehículos del convoy circulaban separados por una distancia de entre 200 y 400 metros.

El Gobierno atribuye el secuestro a Al Qaeda en el Magreb Islámico. Hace dos años, la amenaza terrorista obligó a suspender el Rally Dakar por primera vez en 30 años por temor a atentados en Mauritania. "Entonces hicimos una asamblea para plantearnos abandonar. Pero decidimos que, precisamente en ese contexto, la caravana era más necesaria que nunca", resumió Osan.

"El Gobierno ha estado en contacto con nosotros desde el domingo por la noche. Ha dicho que nos informará al momento si hay alguna novedad. Estamos muy nerviosos y no hemos dejado de recibir llamadas todo el día", relató, desde Santa Coloma de Gramenet, Roque Pascual, hijo de uno de los desaparecidos.

Esa misma angustia la trasladó, desde Nuadibú, Maria Llagostera, una doctora que junto a otras seis personas, se quedó en esa ciudad. Llagostera dijo que vio el partido en el hotel y que el contacto de la asociación en la ciudad recibió una llamada en el minuto 55. Justo cuando marcó Ibrahimovic. "Era Roque. Quería celebrar el gol", dijo Llagostera.

La ONG decidirá hoy si la caravana continúa su recorrido hacia Senegal o vuelve a casa. "Es probable que siga adelante", señaló Osan. Los 30 españoles del convoy pasaron la noche en un hotel de Nuakchot.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de diciembre de 2009