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El futuro de Europa

Zapatero alega que era inaceptable la falta de mujeres al mando

El presidente confía en que Almunia tenga una importante cartera económica

"Objetivo cumplido. A la primera y por unanimidad". El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, no ocultaba ayer su satisfacción por la rapidez con que los Veintisiete se pusieron de acuerdo en la elección de Herman Van Rompuy y Catherine Ashton, flamantes presidente permanente del Consejo Europeo y alta representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE.

Aseguró que se había "implicado" en los nombramientos; sobre todo en el de la segunda, por su condición de socialista y mujer. "Como responsable de un Gobierno con más ministras que ministros, me resultaba difícilmente entendible y aceptable que no hubiera ninguna en los principales cargos de la Unión", alegó.

Zapatero: "Yo he llegado a presidente sin haber ocupado un cargo ejecutivo"

Zapatero siempre dijo que, si se presentaba la oportunidad, apoyaría la presencia de una mujer en las instituciones surgidas del Tratado de Lisboa y ésta se la brindó el primer ministro británico, Gordon Brown, cuando retiró la candidatura de su antecesor, Tony Blair, y propuso a la desconocida comisaria británica para dirigir la diplomacia europea.

Restó importancia a la escasa experiencia y relevancia política de las dos figuras que personificarán el rostro de Europa en el exterior. "Yo he llegado a presidente sin haber sido ministro ni ostentado ningún cargo ejecutivo", dijo. Zapatero elogió la "inequívoca vocación europeísta" de Van Rompuy y el "liderazgo" acreditado en el año escaso que lleva al frente del Gobierno belga, al conciliar las enfrentadas posiciones de flamencos y valones, y reconoció: "Quizá tengamos que fortalecer la proyección internacional" de Ashton.

La entrevista que ayer tenía previsto mantener Zapatero con Van Rompuy se limitó a una breve charla minutos antes del inicio de la cumbre. Ambos se verán en diciembre en Madrid para preparar la presidencia española de la UE, a partir del 1 de enero. Una de sus tareas será definir las competencias del cargo que estrenará Van Rompuy, apenas esbozadas en el Tratado de Lisboa.

La elección de este último tiene para Zapatero alguna ventaja adicional: no le restará tanto protagonismo durante los seis meses de presidencia como lo haría un político de mayor proyección pública y facilitará la coordinación, pues a Bélgica le corresponde tomar el relevo a España en el segundo semestre de 2010.

Zapatero llegó a primera hora de la tarde a Bruselas procedente de La Haya, donde mantuvo una entrevista con el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, y se dirigió a la sede de la representación permanente de Austria ante la UE, donde estaban reunidos los líderes del Grupo Socialista Europeo. Entró a la reunión pocos minutos después de que lo hiciera el británico Brown, y contestó con un lacónico "no" cuando los periodistas le preguntaron si pensaba poner sobre la mesa la candidatura del ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos.

El presidente del Gobierno siempre contempló con recelo la candidatura de Moratinos a alto representante, lanzada por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, no sólo porque, como reconoció ayer, la sustitución de Moratinos era problemática a poco más de 40 días del inicio de la presidencia española de la UE, sino también porque suponía apear de la Comisión Europea a Joaquín Almunia, cuya continuidad ha respaldado Zapatero. No falta quien ha creído ver tras algunos apoyos a Moratinos un interés por hacerse con la cartera de Asuntos Económicos, que ostenta Almunia. "Debemos esperar a que se defina la nueva estructura de la Comisión, pero confío en que la responsabilidad de Almunia sea principal en el área económica", declaró Zapatero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de noviembre de 2009