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La publicidad, primer sector en sacar partido de la nueva tecnología

El auge en el móvil está reviviendo el uso de realidad aumentada en publicidad. Total Immersion, con sede en París, es uno de los referentes. Ha diseñado campañas para más de 150 firmas, desde BMW a McDonald's.

La tecnología aquí es diferente. En lugar del GPS y la brújula del móvil, se utiliza software con capacidad de reconocimiento visual. Se muestra a la cámara web de un PC un anuncio impreso con una foto o un código en blanco y negro y la pantalla devuelve una animación en 3D sobre la imagen real. Decenas de marcas de consumo y de automóviles lo han empleado recientemente.

De momento el resultado es limitado. Como dice Boonstra, "es divertido ver una hamburguesa en 3D en tus manos, pero no tiene mucha utilidad, no hay interacción".

Olivier Audouze, directivo de Total Immersion, cree que el cambio vendrá cuando, en lugar de un flyer, se pueda mostrar el producto a la cámara, una botella de cerveza o una lata de refrescos, y ver la animación. "En 2010 será posible reconocer una imagen entre millones sin ningún tipo de marcador o soporte físico adicional", explica Audouze. Por ejemplo, visitar un museo, apuntar el móvil a un cuadro y obtener todos los datos de la obra. O en un supermercado, enfocar un producto y leer información de nutrientes y ofertas.

El obstáculo todavía reside en los móviles. "Estamos tocando los límites de lo que se puede hacer con un celular en cuanto a capacidad de procesamiento. Lo bueno es que los equipos avanzan muy rápido", dice Boonstra.

Más allá de la publicidad, el sector cultural parece el mejor situado para modernizarse con esta tecnología. Libros, guías en museos, exposiciones... En España, Arpa Solutions, una spin-off de la Universidad de Málaga, lleva desde 2006 trabajando en este terreno. Su software permite mostrar un libro a la webcam de un PC y ver en la pantalla animaciones pululando sobre las páginas. O reconstruir en 3D yacimientos arqueológicos para museos. "Aumentan las visitas a las exposiciones y la interacción de la gente", dice Fátima Acién, cofundadora de la empresa.

Otros sectores, como medicina, en intervenciones quirúrgicas, o ingeniería, en diseño y ensamblaje de piezas, podrían beneficiarse. Según Claire Boonstra, la clave es que la tecnología está a precios de consumidor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de noviembre de 2009