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Un tribunal italiano confirma la prisión para el abogado Mills

Los jueces acreditan que Berlusconi le pagó para prestar falso testimonio

El Tribunal de Apelación de Milán confirmó ayer la condena a cuatro años y seis meses de cárcel para el abogado británico David Mills. Los magistrados ratificaron la sentencia de primera instancia y volvieron a dar la razón a los fiscales, según los cuales Mills recibió 600.000 dólares (405.000 euros) de Silvio Berlusconi por mentir cuando fue llamado a testificar en dos juicios en contra de Il Cavaliere.

Se trataba de dos procesos en los que se investigaban fondos secretos del primer ministro italiano, uno relacionado con All Iberian y otro con Mediaset, de 1997 y 1998. El letrado británico no contó toda la verdad a propósito del papel crucial de Berlusconi en la estructura offshore creada por Mills para las actividades ilegales de su holding mediático y financiero, Fininvest.

La sentencia reconoce que Mills es un corrupto y Berlusconi su corruptor. De hecho, en principio, el fundador de Fininvest estaba coimputado en el proceso, pero no llegó a sentarse en el banquillo porque estaba protegido por la ley Alfano, que garantizaba la inmunidad a los más altos cargos del Estado. Pero a principios de mes, el Constitucional tumbó la ley. Todos los juicios en contra del primer ministro pueden reanudarse. El de corrupción de Mills, también.

Pero el jurado que condenó en primera instancia al británico no puede volver a trabajar sobre el caso y hay que formar otro. Un trámite que puede tardar meses. Gracias a la ley de inmunidad, Berlusconi ha ganado tiempo y ahora existe el riesgo de que los jueces no dicten sentencia antes de la prescripción del caso, en abril de 2010.

La condena en segunda instancia del letrado británico le obliga también a resarcir con 250.000 euros a la Presidencia del Consejo de Ministros, que se constituyó como parte civil cuando el jefe del Ejecutivo era Romano Prodi. En un año las cosas han cambiado y en aquel escaño ahora se sienta Berlusconi: por un milagro de puro surrealismo, que dice mucho sobre la anomalía que es hoy Italia, Mills devolverá parte del soborno a su sobornador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de octubre de 2009