Carmen Negrín: "No sé si hoy mi abuelo habría aceptado el carné..."

El PSOE rehabilita al último jefe de Gobierno de la República

"El PSOE se equivocó", reconoció el ex vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra. Y ayer, 63 años después, el partido rectificó.

La organización socialista devolvió el carné al último jefe de Gobierno de la II República, Juan Negrín, expulsado en 1946 y fallecido en París diez años después. Con él, también fueron rehabilitados otros 35 militantes, entre ellos Julio Álvarez del Vayo, Ramón Lamoneda o Max Aub, "maltratados por la historia y por algunos socialistas", señaló Guerra.

El acto se celebró en la sede de Ferraz. Parecía una entrega de premios, con gente que se levantaba de una butaca entre aplausos para recoger un pequeño trofeo. Pero, una vez sobre la tarima, lo que recibían los hijos y nietos de los homenajeados -la mayoría murieron en el exilio- era una disculpa en forma de cartulina roja con el nombre del fallecido escrito de nuevo al lado de sus siglas. El de Juan Negrín lo recogió, con dudas, su nieta, Carmen: "No sé si mi abuelo hubiese aceptado este carné", confesó más tarde, aunque "lo importante es que se ha reconocido una injusticia".

Fue Indalecio Prieto quien expulsó a Negrín, acusándole de ser un títere de la URSS y haber enviado el oro de la República a Moscú. El PSOE decidió rehabilitar al último presidente de la República en su 37º Congreso (2008) después de un intenso debate interno. El propio Guerra comentó que en 2006, cuando se excusó de una reunión en el Congreso anunciando que iba a un acto por Negrín, un diputado le espetó: "¿Negrín, ese esbirro de Stalin?". Para el ex vicepresidente, "deshacer un cliché es prácticamente imposible", y aún queda mucho por hacer para que se le reconozca como "el mejor estadista de la República".

Carmen Negrín agradeció el trabajo de los historiadores que la habían ayudado a rescatar del archivo de su abuelo los documentos que han servido para barrer la leyenda negra que franquistas y socialistas habían vertido sobre él, entre ellos el acta que demuestra que la decisión de enviar el oro a Moscú se tomó en un Consejo de Ministros. "Le entregaron un país con una guerra casi perdida y entendió que su deber era defender la República. No lo logró, al contrario que De Gaulle o Churchill, que también reivindicaron que resistir es vencer".

Guerra, muy emocionado -"he soñado con este momento", confesó- también defendió la apuesta de Negrín por aguantar hasta que estallara la II Guerra Mundial, convencido de que las democracias europeas le apoyarían contra Franco. "Cuando uno pierde, todos intentan eludir responsabilidades. La derrota nunca tiene padre", añadió.

La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, concluyó: "Estamos orgullosos de nuestro pasado. Otros no pueden decir lo mismo". Según Guerra, "porque tienen miedo a que se sepa de dónde vienen".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 25 de octubre de 2009.

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