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Entrevista:LUIS DE PABLO | Compositor

"Sin la música hubiese sido un ser amargado"

Unas minúsculas notas en negro en un pentagrama sobre la mesa denotan la intensa actividad que ocupa los días de este hombre rodeado de libros, partituras y discos. El estudio de Luis de Pablo (Bilbao, 1930), en un céntrico barrio madrileño, se encuentra inundado de recuerdos: instrumentos de madera, fotografías, piezas que ha ido recopilando en sus viajes, un piano y más de una veintena de bolígrafos negros, dos lápices y un metrónomo. De Pablo, que este jueves recibirá en la Academia de Bellas Artes de San Fernando el premio Tomás Luis de Victoria, concedido la pasada primavera por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y dotado con 60.000 euros, abre la puerta de su casa con zapatillas rojo intenso y una amplia sonrisa.

En la puerta del estudio recibe al visitante un pequeño grabado de Eduardo Chillida que llama la atención entre los dibujos y fotografías. Son retazos de una vida dedicada a lo que más le gusta, componer. Desde niño supo que lo suyo eran las notas y los sonidos. Aunque para poder subsistir tuviera que caminar por derroteros bien distintos. "La música es mi vocación y para lo que sirvo. Es el equilibrio que me permite estar contento, de lo contrario me sentiría sumamente desgraciado. Hubiese sido una persona amargada".

La necesidad ha hecho a Luis de Pablo desempeñar empleos de lo más variopinto. "Cursé la carrera de Derecho a sabiendas de que lo mío no era estar entre legajos. Fui empleado de Iberia, hice algunas traducciones y hasta me dediqué a la enseñanza. Ah, y compuse música para películas que no me interesaban lo más mínimo y otras que resultaron estimulantes, como La caza. Menos mal que todo era temporal, porque si hubiese seguido por esa línea hubiese sido un desgraciado. No es nada fácil vivir en este país solo de la composición. En muy pocos países se puede subsistir dedicándote a ello en exclusiva. Aquí casi por obligación lo tienes que compartir con la enseñanza".

¿Y qué le ha dado la música? "Felicidad. Me permite pensar, reflexionar, sentir. Y ser mejor persona de lo que hubiera sido si no hubiese estado enfrascado en este mundo. Raro es el día en el que las notas no deambulan por mi cabeza". Se define como un hombre curioso. Tanto como para poseer un disco de vinilo con un discurso de Hitler titulado Poder sin moral. "Me interesa mucho ese periodo histórico de Alemania. En las intervenciones de Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de la Alemania nazi, se descubre que el mundo del espectáculo se perdió un actor genial". Las notas sobre el pentagrama forman parte de la obra para órgano y orquesta que está componiendo para el palacio Euskalduna de Bilbao. Pieza que alterna con la composición de otra de formato más ligero para la Academia de Música de Bolonia. ¿Le queda algo pendiente? "Creo que no. Me gustaría tener tiempo para componer una ópera más, pero si no llego a hacerlo no pasa nada, con las cinco que he hecho se las podrán arreglar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de octubre de 2009