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CDU y liberales alemanes encallan en los impuestos

Los futuros socios de Merkel presionan para establecer una amplia rebaja fiscal

Fuera, a vista de todos, hubo algunas escaramuzas entre policía y manifestantes antinucleares. Dentro de la representación en Berlín de Renania del Norte Westfalia, donde se reúnen los negociadores de la próxima coalición de Gobierno, la tensión es imaginable: se trata de 20.000 millones de euros. Los democristianos de la canciller Angela Merkel (CDU) y el Partido Liberal Democrático (FDP) no lograron ayer un acuerdo sobre las medidas fiscales del próximo Gobierno de Alemania.

La futura coalición entre la CDU de Merkel, su partido hermano de Baviera (CSU) y el FDP debe superar todavía el escollo de las rebajas de impuestos prometidas en campaña. Los liberales quieren reducirlos en 35.000 millones de euros durante la legislatura. La CDU, que prometía 15.000 millones, ha subido a 20.000 millones de euros. La ronda de ayer terminó por la tarde sin un acuerdo firme, después de que Merkel, Horst Seehofer (CSU) y Guido Westerwelle (FDP) consultaran a los negociadores financieros con el llamado "método del confesionario" de la UE: los líderes políticos llamaron a los jefes de cada grupo negociador para limar los desacuerdos.

Ayer, el liberal Friedrich Otto Solms hablaba de "claros progresos", como sus futuros socios democristianos. Todos reconocieron, sin embargo, que queda mucho por atar. La canciller dijo que las "decisiones definitivas" llegarán esta semana. Los expertos en Finanzas y Hacienda de los partidos quieren tener listo el documento para el próximo miércoles, cuando se reunirán los jefes de los tres partidos.

Así, la esperada recta final de las negociaciones amenaza con alargarse. Si bien los impuestos son el principal obstáculo, las partes esgrimen además sus diferencias en la reforma de la Seguridad Social propuesta por el FDP. El sábado, la ministra de Familia, Ursula von der Leyen (CDU), afirmó que los tres partidos habían acordado mantener el fondo común de las mutuas de la Seguridad Social. Philipp Rösler, que dirige las negociaciones de Salud para el FDP, no tardó en desmentirlo. Rösler es ministro de Economía de Baja Sajonia a los 36 años y uno de los jóvenes más prometedores del FDP, pero su peso político actual hace que el gesto se interprete como una afrenta a la ministra y la CDU.

Ayer se filtró a los medios el choque entre el líder liberal Westerwelle y el dirigente democristiano Christian Wulff. El dominical Bild am Sonntag contaba que Wulff afeó a Westerwelle sus "promesas fiscales poco serias y ajenas a la realidad" en la campaña, a lo que Westerwelle amenazó con romper las negociaciones. Wulff se refirió al asunto con un refrán alemán: "La amistad acaba donde empieza el dinero".

Fuera, la policía trataba de expulsar de la zona a los manifestantes antinucleares. El anuncio de que la coalición alargará la vida de las centrales nucleares llegó con la coletilla de "tecnología de transición" con el que los democristianos adornan sus planes energéticos. Quedan abiertos asuntos de Exteriores, como la entrada de Turquía en la UE, a la que se opone la CDU y que apoyan los liberales, y de Interior, como el servicio militar, que el FDP quiere abolir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de octubre de 2009