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Tensión en Irán

Atentado contra el corazón del régimen iraní

Seis altos jefes de la Guardia Revolucionaria mueren en un ataque de la guerrilla suní - Otras 29 personas perecen en la explosión desencadenada por un suicida

Un ataque suicida contra la Guardia Revolucionaria de Irán mató ayer a seis oficiales de alto rango y a otras 29 personas en el sureste del país, según informaron los medios oficiales. Casi una treintena más resultaron heridas. La televisión estatal dijo que el grupo rebelde suní Jundollah (Soldados de Dios) se había atribuido el atentado. No es la primera vez que esa organización golpea a los pasdaran, pero la relevancia del objetivo alcanzado y el número de víctimas supone un salto cualitativo en las operaciones insurgentes.

La cadena PressTV dijo que el atacante había detonado los explosivos que llevaba adheridos a su cuerpo cuando los pasdaran iban a reunirse con líderes tribales suníes y chiíes en la ciudad de Pishin, en la provincia de Sistán-Baluchistán. Entre los oficiales de la Guardia Revolucionaria muertos citó al vicejefe de sus fuerzas de tierra, el general Nur Ali Shushtarí, y al jefe militar de la región, Rayab Ali Mohammadzadeh.

Teherán acusa a EE UU y Reino Unido de estar detrás del ataque

"El general Shushtarí junto a otros jefes militares se dirigía a la conferencia, pero a la entrada había algunos miembros de tribus haciendo cestos, se acercaron a ellos y entones fue cuando se produjo el ataque", declaró un testigo que PressTV identificó como Morteza Etasí. "El general Shushtarí resultó muerto junto a otros oficiales y miembros de tribus", añadió. El presidente Mahmud Ahmadineyad en una primera reacción prometió una pronta respuesta al ataque: "Los criminales tendrán pronto una respuesta a sus actos inhumanos", dijo. La Guardia Revolucionaria, que admitió enseguida la muerte de Shushtarí, acusó del ataque a "elementos extranjeros" vinculados a EE UU, según un comunicado colgado de su página web. En el mismo sentido se manifestó el presidente del Parlamento, Alí Lariyaní. "Esto es un signo de la animosidad de América hacia nuestro país", dijo. Otros miembros amplían las críticas a Reino Unido.

Teherán siempre ha acusado a ese país de respaldar a Jundollah, extremo que Washington siempre ha negado. Pero en este momento, las imputaciones sólo pueden elevar la tensión con Occidente. Hoy está prevista en Viena una cita clave para la solución de la crisis nuclear entre Irán y las seis grandes potencias. Aunque se trata de una reunión técnica para establecer los detalles de un posible enriquecimiento de uranio iraní fuera de la República Islámica, de su resultado depende que prosigan o no las conversaciones.

"El grupo terrorista de Rigi se ha responsabilizado del ataque", dijo PressTV en referencia a Abdolmalek Rigi, líder de Jundollah y uno de cuyos hermanos, Abdulhamid, está en el corredor de la muerte en Irán. Esa organización, que en mayo se atribuyó un atentado contra una mezquita chií que causó 25 muertos, dice que está luchando por los derechos de la minoría suní de Irán. Apenas un 8% de los iraníes siguen esa rama del islam, pero se da la circunstancia de que casi todos pertenecen a grupos étnicos minoritarios, como es el caso de los baluchis de Sistán-Baluchistán. Eso ha dado lugar a brotes insurgentes en varias zonas fronterizas que aunque ocasionalmente resultan mortales nunca han puesto en peligro al régimen.

Los portavoces iraníes también han vinculado a Jundollah con la red terrorista de Al Qaeda, cuya ideología es furibundamente suní. De hecho, los pasdaran interpretaron el atentado de ayer como un intento de fomentar la lucha sectaria en Sistán-Baluchistán. Otros analistas lo relacionan con los talibanes paquistaníes. Los baluchis viven a uno y otro lado de la frontera irano-paquistaní y existen lazos familiares.

La insurgencia de baja intensidad que el grupo lleva a cabo parece ligada al control de los pingües beneficios del tráfico de drogas, que es el principal negocio de esa región. De hecho, la prensa iraní a menudo se hace eco de enfrentamientos de las fuerzas de seguridad no sólo con rebeldes suníes sino también con traficantes.

En abril, el Gobierno entregó a la Guardia Revolucionaria el control de Sistán-Baluchistán para reforzar la seguridad de esa provincia. Desde entonces, los pasdaran han reemplazado a las fuerzas de la policía. Este ejército paralelo, que cuenta con 125.000 soldados, está considerado uno de los pilares más sólidos del régimen islámico. Tal vez por ello se han convertido en el objetivo prioritario de los insurgentes tanto de Jundollah como del grupo kurdo PJAK.

Inicialmente, PressTV habló de dos atentados casi simultáneos, aunque ningún otro medio oficial dio noticia del segundo. "Casi al mismo tiempo, otro grupo de jefes militares de la Guardia Revolucionaria resultó atrapado en una explosión cuando su convoy fue atacado en un cruce de carreteras en Pishin, una zona situada entre las ciudades de Sarbaz y Chabahar", explicaba la cadena en su web.

Soldados de Dios

- Jundollah, los Soldados de Dios, son un grupo rebelde suní de Baluchistán fundado en 2002.

- Minoría suní. El objetivo declarado es la lucha para

la defensa de los derechos de los suníes en Irán.

- La pista paquistaní. Varios analistas apuntan

a las relaciones del grupo con los talibanes paquistaníes

y con los servicios secretos de Islamabad, que ven

en los Soldados de Dios

un instrumento para desestabilizar Irán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de octubre de 2009

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