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Zapatero: "España ayudará a Líbano mientras sea necesario"

El presidente acaba en Marjayún su gira por Oriente Próximo

José Luis Rodríguez Zapatero concluyó ayer su gira por Oriente Próximo con una visita a la base de las tropas españolas en Marjayún, al sur del Líbano, donde se mostró convencido de que "España sabrá estar a la altura de sus responsabilidades" cuando, a principios de 2010, asuma el mando de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL), con unos 12.000 efectivos. El presidente dijo a los militares que "trabajan en una región clave para la paz" mundial, ya que "no sólo garantizan la seguridad, sino que también hacen progreso y facilitan la convivencia". A los dirigentes locales, tanto musulmanes como cristianos, les aseguró que "España ayudará a Líbano mientras sea necesario".

Está previsto que el general español Alberto Asarta asuma en febrero el mando de los cascos azules en Líbano. Con él deberán incorporarse unos 200 efectivos, que se sumarán a los 1.100 actualmente desplegados, para asumir funciones logísticas, de seguridad e inteligencia que realizaban hasta ahora militares italianos. El mando del general Asarta será de un año, prorrogable hasta tres.

Zapatero pasó unas dos horas en la base Cervantes, junto a los ministros de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y Defensa, Carme Chacón, que se desplazó desde España. Tras pasar revista a las tropas, homenajeó a los ocho militares españoles que han perdido la vida en Líbano desde que se desplegaron en septiembre de 2006, para vigilar el alto el fuego entre Israel y la milicia chií Hezbolá. Antes de viajar en helicóptero a Marjayún, Zapatero se entrevistó en Beirut con el presidente Michel Suleiman, quien visitará oficialmente España desde el lunes, y el primer ministro Fuad Siniora. A primera hora de la mañana, fue recibido en Ammán por el rey Abdalá de Jordania.

Zapatero viajó por carretera desde Jerusalén a Amann, atravesando el desierto de Judea y el paso de Allenby, dejando atrás el mar Muerto y los asentamientos israelíes. "El conflicto no es irresoluble, pero sí absurdo", resumió el presidente sus impresiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de octubre de 2009