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Reportaje:Primeros Juegos en Suramérica

"Adiós a nuestro complejo de perros callejeros"

Los brasileños consideran, como destaca Lula, que ya son "ciudadanos respetados del mundo"

Tras las lágrimas de emoción por el sueño cumplido, Río de Janeiro y todo Brasil se despertaron ayer con la conciencia de haber conseguido ser reconocidos como un país con el que hay que contar. "Hemos recibido nuestro carnet de identidad como ciudadanos respetados del mundo", dijo el presidente, Lula da Silva. "Es el fin de nuestro complejo de perros callejeros", escribió ayer uno de los más importantes analistas políticos, Merval Pereira.

Quizás por esta conciencia de que Brasil ya es alguien que cuenta no sólo en el continente latinoamericano, sino en todo el planeta, ayer mismo comenzaron los análisis "para transformar la victoria en oportunidad", como escribía Myriam Letão (O Globo), quien ha recordado que los Juegos Olímpicos son más que un momento de fiesta deportiva, ya que representan la ocasión "para que se amalgamen deportes, economía, educación , política, cultura y cuestiones sociales".

"La elección de Río es un nuevo camino de futuro", dice el presidente

Ahora todos los ojos están puestos en lo que los Juegos podrán hacer en la transformación de Río, clave económica, cultural y emblemática de Brasil, y la repercusión que podrán tener en el resto del país. Por ello, Lula -contó ayer que Barack Obama, su homólogo de Estados Unidos le telefoneó para felicitarle y le demostró su agrado por ser los Juegos en Suramérica- confesó que "no le habia importado llorar" de emoción, ya que la elección de Río supone para Brasil "un nuevo camino de futuro".

Los teléfonos quedaron colapsados porque la gente no se conformaba con saborear el triunfo con quien tenía al lado, sino que quiso compartirlo con amigos y familiares lejanos. Hasta a los corresponsales españoles les llamaban para preguntarles, antes del resultado, si estaban apostando por Río o por Madrid. La euforia fue generalizada.

La clase política ha hecho al día siguiente un esfuerzo para entender más racionalmente el por qué de la victoria. Se recuerda que no ha sido un capricho ni un arbitrio del COI, que se enamoró de las bellas imágenes de esta ciudad mágica. Recuerdan que ha sido el fruto de 16 años de esfuerzos acumulativos para transformar Brasil en una potencia económica en la que ya se puede confiar. Comenzó, tras la dictadura militar, el largo viaje democrático con el Gobierno de Itamar Franco, con la institución del Plan Real, que acabó con la inflación de tres cifras que acogotaba al país y hacía más pobres si cabe a millones de personas que vivían en la miseria. Continuó su trabajo el ejecutivo socialdemócrata de Fernando Henrique Cardoso con su política de privatizaciones que atrajo a los grandes inversores y ha continuado con Lula, que no sólo mantuvo los logros de una economía controlada y sin inflación, sino que con su carisma, su popularidad y su agudo y pragmático sentido político, ayudó a dar a conocer mejor al mundo lo que ya se estaba forjando en una nación en pleno desarrollo.

Ahora, el gran reto es demostrar a los que han confiado en que Brasil es capaz de llevar a cabo una Copa del Mundo de fútbol en 2014 y unos Juegos en 2016 que nadie se ha equivocado. Para ello, los responsables no han querido perder tiempo y ya el sábado tendrá lugar en Río la primera reunión de trabajo para poner en marcha la poderosa máquina olímpica, bajo la presidencia de Carlos Arthur Nuzman, presidente del comité nacional, a quien todos reconocen una parte no pequeña del mérito de haber logrado que el sueño acariciado desde 1995 se hiciera realidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de octubre de 2009