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Editorial:

Acuerdo contra el paro

El Gobierno tiene que reactivar el Pacto Social para corregir el continuo aumento del desempleo

El paro registrado en el Instituto Nacional de Empleo (INEM) aumentó en 80.367 personas en septiembre y sitúa el número de parados contabilizados por el Ministerio de Trabajo en 3.709.447. El vertiginoso crecimiento del desempleo en España se manifiesta en que durante los últimos 12 meses han perdido su puesto de trabajo 1.084.079 personas. Caben pocas dudas de que el paro seguirá creciendo durante lo que resta de 2009 y durante buena parte de 2010.

El Gobierno se acoge a dos tipos de explicaciones para calmar la ansiedad social que provoca el aumento persistente del desempleo. Por una parte, subraya la desaceleración en su ritmo: en septiembre de 2008 el paro subió nada menos que en 95.000 personas y en agosto de este año lo hizo en más de 84.000. Por otra, alude a la estacionalidad: septiembre es un mal mes, el trabajo característico de los meses de verano se ha esfumado y las decisiones de cierres empresariales se acumulan en esta fecha del año. Además, el Fondo Monetario Internacional y los ministros de Economía de la Unión Europea coinciden en que la vacilante recuperación mundial en 2010 no evitará que siga aumentando el paro globalmente y en especial en los países de la UE. Pero el Gobierno debería manejar con mucha prudencia esta batería de razones.

El paro crece a un ritmo menor, pero el problema principal para la economía española está en los elevados costes de altas tasas de desempleo durante un tiempo prolongado, que en todo caso será mayor en nuestro país que en el resto de los países europeos. Esta recesión le va a costar proporcionalmente más recursos públicos a España que a sus colegas de la eurozona y deberá aportarlos con una estructura financiera del Estado más débil que la de ellos.

El Gobierno ha perdido la iniciativa para recuperar el mercado laboral. El Presupuesto para el año próximo no va a procurar una mejora sustancial en el empleo, porque apenas contiene incentivos a la actividad económica. Son las consecuencias de aplicar recortes presupuestarios indiscriminados. Queda la carta del acuerdo con empresarios y sindicatos, envenenado políticamente antes del verano, pero que ahora urge recuperar con contenidos precisos sobre medidas de estímulo a la contratación. Pero este Gobierno no se mueve con facilidad en casos de urgencia. A veces, ni siquiera es consciente de ella.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de octubre de 2009