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La Asamblea de Naciones Unidas

Netanyahu: "Los tiranos de Irán no deben tener la bomba"

Israel subraya que frenar a Teherán debe ser la prioridad

Benjamín Netanyahu puso ayer nombre y apellido a la principal amenaza para el pueblo judío: Mahmud Ahmadineyad. El primer ministro israelí dedicó el arranque de su discurso ante Naciones Unidas a la disputa en torno al programa nuclear iraní y al rechazo al fanatismo por el que se guía su líder. Y auguró que si el régimen de los ayatolás se hace con el arma atómica, sumirá a la humanidad en la edad de piedra.

"El hombre que llama al Holocausto una mentira pasó ayer por este podio", dijo Netanyahu, mientras mostró ante el plenario de la Asamblea General dos documentos, uno con protocolos firmados por oficiales del régimen nazi instruyendo cómo llevar a cabo el exterminio de millones de judíos, y otro con los planos para el campo de concentración de Auschwitz.

El primer ministro critica el discurso de Ahmadineyad en la Asamblea

El primer ministro israelí denunció que "Irán busca destruir la paz, eliminar Israel y cambiar el orden mundial". Por eso dijo que espera que Naciones Unidas, "fundada para prevenir que se repitan aquellos eventos horrendos", actúe en consecuencia frente a la amenaza a la paz que representa un régimen del que dijo fomenta el terrorismo y mata a sangre fría a sus ciudadanos. "Los tiranos de Teherán no deben obtener la bomba atómica", enfatizó Netanyahu.

Fue su manera de decir que la estabilidad de Oriente Próximo pasa por hacer frente a un régimen "alimentado por el extremismo" y que con su fanatismo amenaza con llevar a la humanidad a "tiempos medievales". "El pasado no puede triunfar sobre el futuro y la esperanza", reiteró ante el plenario de la ONU, mientras las cámaras mostraban el asiento vacío de la delegación iraní.

Ahmadineyad cargó la pasada madrugada contra Israel por sus "políticas inhumanas" hacia el pueblo palestino, y dirigió su furia hacia los países que "apoyan incondicionalmente" lo que calificó de "nueva forma de esclavismo". Su declaración provocó que varias delegaciones abandonaran el plenario. Hacia las que se quedaron, como la española, Netanyahu les preguntó si no tenían "vergüenza" y si están con los terroristas. "Que quede claro; queremos la paz. Pero queremos una paz permanente", dijo ante la Asamblea, precisando que "la paz, la prosperidad y la estabilidad requieren también de la seguridad". Antes de pasar por la ONU, Netanyahu declaró que no va a renunciar a la demanda de que Palestina reconozca a Israel como el Estado-nación del pueblo judío. Y así se lo planteó el martes al presidente palestino, Mahmud Abbas. Netanyahu denunció el silencio de la ONU al asalto que sufre su país, y que se le condene por defenderse. "Qué perversión de la justicia", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de septiembre de 2009