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Reportaje:

El caso del 'Arctic Sea' se enturbia

El periodista que denunció la desaparición del navío huye amenazado de Rusia - Crece la hipótesis de que el Mosad capturó el barco porque llevaba armas a Irán

La historia del navío ruso Arctic Sea es cada vez más rocambolesca. El periodista Mijaíl Voitenko, editor de una revista del sector marítimo, ha abandonado Rusia con rumbo a Turquía por haber recibido, según denuncia, amenazas de muerte. Voitenko fue quien desveló la misteriosa desaparición del buque en las aguas del Atlántico -estuvo 'perdido' desde el 24 de julio hasta el 16 de agosto- y uno de los primeros periodistas que dijo que el navío, que oficialmente transportaba madera por valor de 1,3 millones de euros de Finlandia a Argelia, llevaba armas.

"Mientras esté fuera de Rusia me siento seguro. Al menos ellos no podrán llevarme de vuelta y encerrarme", dijo Voitenko a la BBC en conversación telefónica desde Estambul. El redactor jefe del boletín marítimo Sovfrakht ha explicado que las personas que están implicadas en el turbio asunto del navío están enfadadas con él porque ha hablado del tema del contrabando públicamente. Cree que las amenazas contra él proceden del servicio secreto ruso.

Poco después de que Moscú hallara el buque, Simon Peres visitó a Medvédev

Mijaíl Voitenko, el primero en hablar del caso, está oculto en Turquía

La tesis de que el Arctic Sea llevaba armas se ha visto reforzada en los últimos días a medida que ha cobrado fuerza la especulación de que el secuestro no fue obra de piratas comunes sino una operación del servicio secreto israelí, el Mosad. Se ha publicado que los israelíes asaltaron el barco para impedir que el cargamento de armas llegara a Irán.

La primera persona que apuntó a la posibilidad del tráfico de armas en este caso fue la periodista y novelista Yulia Latínina, en un artículo publicado en la revista quincenal Nóvya Gazeta. Decía en aquella ocasión: "Supongamos que el Arctic Sea llevaba armamento o material nuclear, algo producido en Rusia y destinado a nuestros pacíficos aliados como Siria o Irán En ese caso, el más probable interceptor del navío es Israel, y la historia del secuestro de los piratas del 'pacífico carguero' nos recuerda la del bombardeo israelí de 'un par de edificios abandonados' en el desierto sirio hace unos dos años".

Recientemente, el almirante Tarmo Kouts, relator de la Unión Europea sobre piratería y ex comandante de las Fuerzas Armadas de Estonia, también cree que el Arctic Sea "fue interceptado por agentes al servicio de Israel".

Lo más curioso es que Rusia parece no estar en contra de que se divulgue esta versión. Al menos Komosomólskaya Pravda, diario muy popular y que no hace nada que pueda irritar al Kremlin, publicaba la semana pasada una entrevista con un presunto capitán de navío, adscrito al Estado Mayor de la Armada y supuesto participante en las búsquedas del Arctic Sea, de la que se desprendía que este barco llevaba armas y que posiblemente los piratas estuvieran al servicio de Mosad. Cuando el periodista le preguntó si el buque transportaba, además de madera, drogas o armas, el anónimo capitán responde que "la versión de las drogas fue desechada desde el comienzo de la investigación". "¿Quedan las armas?", se interesa el reportero. "Sí, armamento", respondió el marino.

Komsomólsakya Pravda supone que podrían ser sofisticados lanzamisiles S-300, pero el capitán le explica que eso sería imposible de ocultar en el carguero. Ahora bien, "podrían ser misiles para las lanzaderas S-300, bombas 'inteligentes' o misiles de otro tipo, por ejemplo X-55", señalaba el oficial. Lo que no explicaba el capitán es para qué querría Irán misiles para unas lanzaderas que no tiene. ¿O es que los ayatolás ya poseen este sofisticado armamento?

Hace dos días, Yediot Ajronot, el periódico de mayor difusión en Israel, daba en portada la noticia de que "piratas enviados por Mosad se apoderaron en alta mar del Arctic Sea". A favor de esta versión hablaría, según sus partidarios, la visita que el presidente Simon Peres realizó en Sochi a su homólogo Dmitri Medvédev inmediatamente después de que el Arctic Sea fuera hallado y abordado por los buques de la Armada rusa.

El capitán entrevistado por Komsomólskaya Pravda asegura que Rusia le pidió a la OTAN y a los países europeos que no intervinieran en el asunto del Arctic Sea. Pero nadie es capaz de explica por qué Europa supuestamente encubrió un contrabando de armas destinado a un país como Irán, contra el que hay sanciones internacionales. Porque lo que sí está claro, es que Europa se hizo a un lado y dejó todo en manos de los rusos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de septiembre de 2009