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El Vaticano investiga a defensores del testamento vital

41 religiosos que apoyaron desconectar a Eluana pueden ser castigados

La Congregación para la Doctrina de la Fe ha enviado una carta a los obispos y superiores provinciales de 41 curas y religiosos italianos con una orden precisa: convocar a los sacerdotes para llamarlos al orden, evaluar su ortodoxia y su grado de adhesión a la Iglesia y al Papa y eventualmente castigarlos.

Los 41 curas bajo sospecha firmaron en marzo pasado un manifiesto contra la ley del testamento vital aprobada por el Senado italiano días después de la muerte de Eluana Englaro, la mujer que pasó 17 años en coma irreversible.

El texto fue promovido por la revista Micromega, dirigida por Paolo Flores d'Arcais y a la que el Vaticano considera punta de lanza del anticlericalismo. El ex Santo Oficio cree que el manifiesto es contrario a la doctrina de la Iglesia sobre el fin de la vida, ya que admite la posibilidad de negarse a recibir alimentación e hidratación artificial.

"Reto al Papa a que diga que nos hemos colocado fuera de la Iglesia"

El sacerdote genovés Paolo Farinella, primer firmante de la carta, titulada Por un final de la vida en libertad, fue convocado y examinado por el cardenal Angelo Bagnasco, obispo de Génova y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), el pasado 13 de agosto.

Farinella, un cura seglar de 62 años, explica por teléfono desde la parroquia genovesa de san Torpete que "la reunión fue tranquila, afectuosa y libre, duró casi tres horas. El cardenal me informó de la nota de la Congregación que le invitaba a verificar mi ortodoxia. Yo le dije que el manifiesto estaba inspirado en textos de la Conferencia Episcopal Alemana, del cardenal Carlo Maria Martini y de Pablo VI".

Las quejas del sacerdote son sobre todo de método: "Es inaceptable, digno del Santo Oficio, porque no me comunican a mí directamente la investigación y porque se saca la carta del contexto en el que fue firmada. Bagnasco me tranquilizó y me pidió los documentos en los que se basaba el texto, y yo se los mandé".

Otro de los curas firmantes, Goffredo Crema, se ha retractado ya de su adhesión. Farinella cree que "ha podido ser forzado", pero no piensa que el asunto pase de una intimidación. "Si nos quieren excomulgar deben excomulgar a Martini y a Pablo VI, no creo que lleguen a eso. Quizá me mandarán una semana de ejercicios espirituales, o me prohibirán comer a mediodía", ironiza, "pero reto al Papa a que diga que nos hemos colocado fuera de la Iglesia".

Flores D'Arcais considera que "la valiente adhesión al documento de casi 50 curas y religiosos, y la virulenta reacción de la jerarquía vaticana revelan no sólo el profundo descontento que sienten las bases católicas hacia el paganismo descarado de Silvio Berlusconi, sino también hacia la posición tibia que ha adoptado el Vaticano ante esa impudicia".

Farinella está de acuerdo. "La sensación de vergüenza en las parroquias es ya abrumadora. La gente no aguanta más. Y los obispos han callado durante tres meses. Solo han hablado porque el periódico de Berlusconi ha atacado al director de Avvenire (el diario de la CEI), que había respondido a las cartas de protesta que le llegaban. Tenemos un Gobierno indigno, que no respeta la libertad de los ciudadanos y no les permite informarse. La jerarquía piensa perdonarlo todo, privilegiando la diplomacia sobre el Evangelio. Pero no lo toleraremos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de septiembre de 2009