Cartas al director
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Precisiones

Desde ultramar, y como lector asiduo de EL PAÍS, me siento obligado a enviarle estas líneas. He encontrado en el artículo de Santiago Roncagliolo del último 20 de julio América Latina, la democracia abre fuego algunas gruesas inexactitudes, algunos intentos de pasar gato por liebre y una notoria falta de información que muestran que el señor Roncagliolo, con ser peruano, ha estado mal o pobremente informado en España de lo que pasa en este país.

Reconociendo que ha habido un error en no haber informado y explicado previamente el alcance de los decretos respecto a las comunidades indígenas de la sierra como de la selva, lo que ha permitido que fueran satanizados y distorsionados por los activistas políticos para hacerlos aparecer como contrarios a sus intereses, cuando es indudable que la intención era reparar una situación que venía desde la colonia y que les otorgaba una propiedad colectiva, al mismo tiempo individual y hereditaria, que les impedía, entre otras cosas, ser sujetos de crédito financiero y que les obligaba a permanecer indefinidamente en una situación en que les era imposible acceder a la modernidad, adquirir maquinaria para trabajar el campo y que les confinaba a no seguir usando sino las manos y solamente la ayuda de animales para arar el campo, por ejemplo.

Los nativos, desinformados, manipulados, se alzaron cerrando las carreteras, atacando los gasoductos y, por último, tomando de rehenes a los policías de la pequeña ciudad de Bagua, y cuando arreció el choque con la policía que intentaba desbloquear la carretera, los rehenes fueron torturados y 18 de ellos fueron degollados. En los choques que se produjeron murieron 24 policías y tres nativos.

En la localidad de Canchas, en el Cusco, los agitadores consiguieron que los pobladores impidieran que les instalaran agua y desagüe y que les pusieran conexiones a las redes eléctricas. La comisión del Congreso que investiga la infiltración de activistas encontró que 10 estudiantes bolivianos figuraban entre los que presidían las protestas. Luis Vilar, miembro del grupo terrorista MRTA, que ha purgado prisión por terrorismo, vinculado al grupo Alba de Hugo Chávez, está fotografiado participando en los disturbios en ese lugar.

El enviado por la ONU para investigar los hechos en Bagua, Janes Anaya, ha concluido en su informe que no ha habido ninguna masacre de nativos y ha constatado el asesinato de los policías. Los compañeros de ruta del dictador venezolano usan los más discretos caminos para apoyarlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 25 de julio de 2009.

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