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Tribuna:ANÁLISIS

Euskaltzaindia: 90 años con el euskera

Han pasado noventa años desde la fundación de Euskaltzaindia. Noventa años en los que la hoy Real Academia de la Lengua Vasca ha sido y es protagonista de una parte decisiva de la historia del euskera y noventa años, además, que nos imponen una reflexión a la luz de la situación de la lengua vasca en nuestra sociedad. El aliento inicial de aquellos euskaltzales unidos alrededor de Resurrección María de Azkue tuvo un doble objetivo: de una parte, impulsar el estudio, investigación y codificación del euskera (IKER), y, de otra, su utilización social (JAGON), todo ello en la perspectiva de contrarrestar la situación entonces agónica de la lengua vasca.

La reflexión que cabe hacer, partiendo de la realidad de los territorios que conforman el mapa de la lengua vasca, de esa Euskal Herria o Vasconia cultural que se encuentra articulada en diferentes ámbitos políticos y administrativos, cada uno con sus características propias, ha de tener en cuenta, además, otra serie de variables o ejes de actuación. El primero de ellos es la necesidad de hablar de una institucionalización de la lengua vasca, que nos permita subrayar el contenido social de la lengua y su permanencia en el tiempo, que marca además su presencia en la sociedad.

La labor de proyección y de futuro de la lengua vasca nos exige a todos

La institucionalización de la lengua vasca no va contra nada ni contra nadie

El segundo es la comprensión de que esa institucionalización es algo que trasciende de las necesarias políticas lingüísticas concretas para fijar de forma adecuada el papel de la lengua vasca en la conformación de lo social. El tercero es la convicción de que esa institucionalización es independiente de cualquier ideología política y respetuosa con todas ellas, dentro a su vez del marco de la ley, la democracia y los derechos humanos y lingüísticos.

El cuarto es la proclamación de que esa institucionalización de la lengua vasca, esa puesta en valor de la misma, no va contra nada ni contra nadie, sino con espíritu de colaboración social y cultural, no de confrontación lingüística. El quinto implica una actuación conjunta, por una parte, de quienes tienen la responsabilidad del gobierno, y, por otra, de la propia sociedad civil, en la búsqueda de una interacción que permita una auténtica "gobernanza" de la lengua vasca, gobernanza marcada hoy, además, por el avance tecnológico y la mundialización, y la apertura de la lengua vasca a espacios de utilización cada vez más crecientes.

Esos ejes son los que, con diferentes formulaciones a lo largo de estos noventa años, ha venido defendiendo y llevando a cabo Euskaltzaindia, tanto en momentos tensos y difíciles, como en otros más propensos al euskera y la cultura vasca.

Nacida al amparo de la legalidad foral, por el impulso de las Diputaciones de Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra y a través de la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza, goza hoy de un reconocimiento jurídico e institucional que la hacen portadora privilegiada y actora importante de esa institucionalización de la lengua vasca y de su puesta en valor, colaborando con las administraciones públicas y recogiendo, a la vez, el trabajo de quienes desde la sociedad se afanan día a día en la utilización del euskera como instrumento de comunicación.

Esta institucionalización de la lengua vasca se manifiesta hoy, como lo ha hecho a lo largo de estos noventa años, en un doble vector de actuación, que lleva a Euskaltzaindia a profundizar constantemente en sus trabajos de lexicografía, gramática, onomástica y toponimia, dialectología y literatura, y a hacer aportaciones en torno a temas como la historia social de la lengua, que posibilitan la utilización del euskera como herramienta de trabajo, innovación y comunicación.

Pero esa misma exigencia le lleva a preocuparse por publicar tanto los textos clásicos de los autores vascos, como a promocionar nuevos valores literarios en lengua vasca, a poseer e impulsar una gran biblioteca dedicada al euskera y los temas vascos (la Biblioteca Azkue), y a defender la utilización de la lengua vasca, colaborando en la búsqueda de un estatus que permita su adecuado desarrollo en la sociedad actual.

Euskaltzaindia recibe de esa forma, el reconocimiento, sea académico, sea social, de quienes se acercan a la lengua vasca, e intenta, a su vez, devolvérselo a esa misma sociedad, a quien tiene que agradecer públicamente su acogida, respeto y cariño, no reñido con el diálogo y la aportación para mejorar su labor que, como todo lo humano, siempre es perfectible.

Con estas premisas acoge Euskaltzaindia en su sede de Bilbao a los representantes de la Real Academia Española, de la Real Academia Galega y de la Secció Filològica del Institut d?Estudis Catalans, para celebrar con ellas una sesión académica, convencida de que las Academias, como representantes de las lenguas cooficiales en España, somos y seremos capaces de articular espacios de trabajo conjuntos entre nuestras lenguas y nuestras instituciones.

Con la misma pretensión conmemoraremos este aniversario en una sesión institucional, el 9 de octubre, en el Salón del Trono de la Diputación Foral de Gipuzkoa, junto con los representantes de las diputaciones de Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y el Gobierno de Navarra, fundadores de la Academia, los representantes del Gobierno vasco, del Gobierno de España, las autoridades locales, el Office Public de la Langue Basque y los euskaltzales y representantes de la sociedad vasca, para continuar con ellos la labor de proyección y de futuro que la lengua vasca nos exige a todos.

Andres Urrutia es presidente de Euskaltzaindia-Real Academia de la Lengua Vasca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de julio de 2009