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Miguel Ríos dice adiós rodeado de amigos

Tras 50 años en los escenarios, el rockero inicia su última gira

Ayer se inició la gira de despedida del único pionero del rock español que se mantiene en activo. Los casi 30 grados de temperatura que calentaban el ambiente antes del concierto no fueron impedimento para que alrededor de 10.800 espectadores de todas las edades se agolparan en la sierra de Gredos para decir adiós a Miguel Ríos (Granada, 1944). Ana Belén, M Clan, Los Secretos o Revólver fueron algunos de los 12 amigos que le acompañaron en el arranque de esta última gira, bautizada Miguel Ríos y Amigos.

El marco para la primera despedida fue inmejorable, una noche estrellada, el escenario enclavado en medio de un bosque y un aire fresco. Miguel Ríos se encargó del resto. Saltó a un escenario lleno de señales de tráfico, luciendo una cazadora gris plateada, casi casi como de astronauta. Lo demás, como es habitual en él, de negro. "¡Con la edad que tiene y le pone las ganas de un novillero!" gritaban desde la multitud.

"Niño, tú no vayas a hacerte viejo en un escenario" le aconsejó su madre

Memorias de la carretera abrió el concierto. "Buenas noches, estáis en el corazón de la naturaleza", animó Miguel Ríos al público.

El concierto fue en ascenso, y los amantes del rock and roll más puro bailaban cada uno a su manera. Siguieron canciones como España, camisa blanca -donde Miguel Ríos estuvo acompañado por Ana Belén-, Generación límite, y Ave de paso, que cantó a dúo con un Joaquín Sabina presente a través de una pantalla. Los movimientos del legendario rockero granadino ya no son los mismos, "ahora tiene que economizar, la edad pasa factura sobre el escenario", comentaba una de las asistentes. "Este señor ha bebido de los rockeros más clásicos, en esta música está la pureza del rock, es de verdad un deleite", afirmaba Pilar, de 30 años. "Mi padre tenía un LP suyo, y en su tienda ponía música de Miguel Ríos desde que yo era un niño. Así que me aficioné y aquí estoy", explicaba por su parte Rubén, de 28 años, que había viajado desde Oviedo.

El cantante alternó con doce artistas, doce amigos, de todas las edades. Con Mikel Erentxun cantó El río, una de sus primeras canciones. "Este concierto es mi biografía", dijo el artista emocionado. No faltó, por tanto, la canción que lo catapultó a la fama, Miguel Ríos bajó el telón de esta primera despedida de los escenarios con El himno a la alegría. Son 47 discos en casi medio siglo, durante el que el artista se ha ganado el cariño de un público de todas las edades.

"Niño, tu no vayas a hacerte viejo en un escenario. No hay cosa más fea". Con este consejo de madre llevado al pie de la letra, Miguel Ríos se despide musicalmente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de julio de 2009