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Tensión en Irán

La división en la cúpula se agudiza

El ex presidente Jatamí advierte que la represión tendrá "graves consecuencias" - Detenida la hija de Rafsanyaní, rival personal y político del líder supremo

Las fisuras en el régimen islámico de Irán resultan cada vez más visibles. El más destacado de los clérigos disidentes, el gran ayatolá Hosein Ali Montazerí, hizo ayer un llamamiento para que se guarden tres días de luto por los muertos en las protestas contra el resultado electoral. El ex presidente Mohamed Jatamí pedía que se ponga en libertad a los detenidos. Sus palabras contrastan con el empeño oficial en tachar a los manifestantes de alborotadores y terroristas. Los opositores se mantenían ayer alejados del centro de Teherán, tomado por fuerzas antidisturbios y paramilitares, pero los gritos de contestación desde las azoteas subieron de tono. La televisión estatal informó de que el sábado se contaron 10 muertos y un centenar de heridos en los enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas policiales y paramilitares. El régimen acusó ayer a Occidente de provocar las manifestaciones.

Antidisturbios y paramilitares toman las calles de la capital

La cadena por satélite PressTV elevó la cifra de muertos durante la represión del sábado a 13. Aunque resulta plausible que se produjeran víctimas mortales en la actuación contra la protesta, las restricciones para trabajar impuestas a los periodistas impiden verificarlo. Con anterioridad, las autoridades habían reconocido ocho muertos. Amnistía Internacional, que los elevaba a 15, precisó que es "extremadamente difícil" comprobar esos datos.

"La religión prohíbe oponerse a las peticiones del pueblo... Hago un llamamiento a que se guarden tres días de luto nacional a partir del miércoles", pide Montazerí en un comunicado colgado de su página web. Su intervención tiene un gran peso moral para los iraníes, ya que el gran ayatolá fue uno de los arquitectos de la revolución de 1979. Destinado a suceder a Jomeini, perdió sin embargo su favor cuando denunció las torturas en las cárceles. Desde entonces ha pasado la mayor parte del tiempo bajo arresto domiciliario, pero no ha dejado de expresar sus opiniones, bastante críticas con el rumbo tomado por la República Islámica.

El ex presidente Jatamí, por su parte, también emitió un comunicado exponiendo su preocupación por la forma en la que las autoridades están reprimiendo las protestas. "Impedir que la gente exprese sus peticiones por la vía civil tendrá graves consecuencias", advierte en clara contradicción con el deseo del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, que el viernes exigió el fin de las manifestaciones. El popular Jatamí, que respaldó al derrotado Mir Hosein Musaví en las pasadas elecciones, también critica la implicación en la disputa electoral del Consejo de Guardianes. "Enviar las quejas a un órgano que no ha sido imparcial en relación con el voto, no es la solución", asegura según el texto difundido por la agencia Mehr.

Las palabras de Jatamí tienen un gran valor porque el movimiento popular desencadenado por el resultado electoral necesita alguien que lo guíe. Musaví, que ha sido más una figura aglutinante que un verdadero líder, no puede o no quiere comunicarse abiertamente con la gente. Las informaciones sobre lo que dice o hace aparecen en supuestas páginas web afines al candidato que no pueden cotejarse. Los teléfonos de sus colaboradores o están desconectados o no responden. Ayer, una de esas páginas negó que Musaví hubiera estado en el sur de Teherán, donde el día anterior se le atribuyó una intervención ante sus seguidores en la que pidió que se hiciera una huelga general si le detenían. Musaví condenó ayer, a través de su página, las "detenciones masivas" de sus partidarios, según Reuters.

En su comunicado, Jatamí muestra su preocupación por la "militarización" del país y opina que "la puesta en libertad inmediata de los detenidos durante las protestas puede calmar la situación". Tampoco hay cifras precisas de cuántos han sido encarcelados. En los primeros días las autoridades hablaron de "26 cabecillas y 150 alborotadores" detenidos, pero ahora la cifra debe de ser mucho mayor. Sólo durante el fin de semana se ha tenido noticia de que cuatro periodistas han sido enviados a prisión.

Reporteros Sin Fronteras citaba al matrimonio formado por Bahaman Ahamadi Amoee y Jila Baniyaghoob, y al presidente de la Asociación de Periodistas de Irán, Ali Mazroui. The New York Times recogía la detención de Mohamed Ghuchani. En total, eso eleva a 35 los informadores y blogueros encarcelados desde el inicio de las protestas hace diez días.

Una de las detenciones más significativas ha sido la de la hija de Alí Akbar Hashemí Rafsanyaní, el hombre cuya rivalidad personal y política con el líder supremo parece la causa de la división en la cúpula dirigente. Faezeh Hashemí, su marido y otros tres familiares fueron detenidos el sábado, según dijeron ayer varios medios oficiales, por su papel en las protestas. Sólo Faezeh seguía en prisión anoche. Esta política, que fue diputada durante una legislatura, asistió a la sentada que el sábado 13 se organizó en la plaza Vanak y también fue vista en la marcha del martes hasta el edificio de la televisión.

Sin embargo, su padre, el poderoso Rafasanyaní, ha mantenido un calculado silencio desde que se conociera el resultado de las elecciones. No acudió a la plegaria del pasado viernes, en la que Jamenei trató de quitar hierro a sus diferencias. Todas las fuentes le sitúan en Qom, el Vaticano iraní, tratando de convencer a los grandes ayatolás de tendencias modernizadoras de que apoyen las reclamaciones reformistas. De lograrlo, pondrían contra las cuerdas al líder supremo, cuyas credenciales religiosas para ocupar ese cargo cuestionan muchos de ellos. Rafsanyaní preside la Asamblea de Expertos, un sanedrín de 86 clérigos que, en teoría, puede destituir a Jamenei.

"Rafsanyaní es el único que puede pararles", coinciden una artista, una empresaria y una traductora iraníes durante un almuerzo de mujeres. "Por más que nos haya robado y mentido en el pasado, hoy todos estamos con él", asegura la artista.

El asunto de la posible destitución del líder, que por primera vez se está debatiendo en voz alta dentro de Irán, ha llevado a varios diputados conservadores a pedir que Rafsanyaní salga a la palestra y aclare su posición.

VOCES DISCREPANTES CONTRA AHMADINEYAD

- G. H. Karbashchi. Es un tecnócrata moderado próximo a Rafsanyaní. Desde la alcaldía de Teherán ayudó al triunfo de Jatamí. En las pasadas elecciones fue jefe de la campaña de Karrubí, cuyo objetivo final es frenar a Ahmadineyad.

- Mehdi Karrubí. Este reformista, ex presidente del Parlamento, fue candidato en las últimas elecciones presidenciales y ha sido, junto a Musaví, uno de los más duros en criticar al régimen durante las últimas protestas.

- Mohamed Jatamí. El ex presidente iraní, clérigo reformista, es uno de los apoyos del líder opositor Musaví. "Evitar que la gente se manifieste tendrá consecuencias peligrosas", dijo ayer en un comentario crítico con el líder supremo.

- Faezeh Hashemí. De 47 años, es la única de los cinco hijos de Rafsanyaní que ha seguido sus pasos en la política. Fue diputada entre 1996 y 2000, cuando perdió el escaño. Ha hecho campaña abiertamente por Musaví.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de junio de 2009

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