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La madre del niño dominicano al que iban a repatriar puede ser expulsada

Un juez permite al menor entrar en España y reunirse con sus familiares

La historia del niño dominicano de tres años que iba a ser repatriado a ese país por no tener sus papeles en regla tiene, por ahora, un desenlace agridulce. Casi en el mismo momento en el que a la madre, I. M., le devolvieron a su hijo en el aeropuerto, la policía le entregaba una orden de expulsión. La mujer se encuentra en España en situación irregular.

La odisea comenzó el lunes a mediodía, cuando el menor llegó al aeropuerto de Barajas en un vuelo de Air Europa procedente de la República Dominicana. Estaba acompañado de una amiga de la familia de nacionalidad española, María Victoria Feli, que intentó pasar los controles fronterizos con el pasaporte y una fotocopia del permiso de residencia del niño. Pero este último documento estaba caducado.

La policía les llevó a la sala de no admitidos de Barajas y luego les dejó junto a la puerta de embarque para tomar un avión de regreso a Santo Domingo. Mientras esto ocurría, I. M. llamó por teléfono al Defensor del Pueblo y a un abogado amigo.

Por su parte, Feli interpuso un recurso de hábeas corpus (denuncia ante el juez de una presunta detención ilegal) y de este modo paralizó la repatriación. Posteriormente el juez falló a su favor. La adjunta primera del Defensor del Pueblo, María Luisa Cava, aseguró que la situación se pudo resolver porque la mujer que estaba con el niño tenía nacionalidad española. "Según el artículo 19 de la Constitución a un nacional no se le puede prohibir el libre ingreso al país. Eso lo cambiaba todo, a la ciudadana española le tenían que dejar entrar a España", explicó María Luisa.

La situación de la mujer ya estaba resuelta, por lo que abandonó el aeropuerto. En ese momento, Héctor Castro, abogado de la madre del menor, interpuso otro hábeas corpus ante el Juzgado de Instrucción número 44 porque el niño estaba en situación de desamparo. No podían enviarlo de vuelta sin ningún adulto. "Debe prevalecer el interés del menor de reunirse con su madre, que tiene la patria potestad", explicó el abogado. Por fin, a las doce de la noche del lunes pasado la madre dominicana se pudo reencontrar con su hijo. La mujer declaró a Europa Press que el niño se encuentra bien, tranquilo y se quedará en Madrid hasta que ella pueda regularizar su situación para después legalizar la de su hijo.

También aseguró que ella no envió al menor a República Dominicana "a la aventura", sino que el niño tenía su documentación en regla cuando salió de España y que estando en ese país el permiso caducó.

José Fernando Medrano, padre del menor y separado de I. M., afirmó que al niño le enviaron con su tía materna en diciembre pasado: "Quería que conociera a mis padres". "No entiendo por qué si nació en España no le dejaban entrar", agregó. En realidad, la ley sólo concede automáticamente la nacionalidad a los hijos de padres españoles.

Medrano también está en situación irregular. Él y su ex esposa llegaron a Madrid en 2003. Tenía un permiso de trabajo que se le venció el año pasado y le negaron la renovación. La razón de esta negativa es que tenía un antecedente policial. Un juez le había impuesto una orden de alejamiento por maltratar a su esposa. Medrano dice que eso no tiene nada que ver con el caso de su hijo y agrega que ya recurrió la negativa.

Él y su esposa están separados desde hace casi tres años. En la noche del lunes pasado solamente vio a su hijo por unos minutos.

Por su parte, el jefe de la Policía de Fronteras en Barajas propuso una sanción para la compañía aérea, Air Europa, en la que llegó el menor, debido a que le permitieron abordar el vuelo rumbo a España sin tener los documentos en regla. "Salió sin visado y sin permiso de residencia", indicó una fuente policial.

La historia todavía no tiene un punto final. El abogado de la madre intentará evitar su expulsión de España y presentará ante la Delegación de Gobierno en los próximos días la solicitud de residencia para ella y su hijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de junio de 2009