Mi 'ciberamigo' me chantajea

Ingresa en prisión un joven que acosó desde Cádiz a más de 250 mujeres, muchas de ellas menores, a través de la red

Algunas veces era una niña de 12 años. Otras, acababa de cumplir 14. A veces era un amigable joven de 15. Las menos, había superado la mayoría de edad. El detenido en Chipiona (Cádiz) era, en realidad, varón y tenía 24 años pero se había inventado hasta 12 personalidades distintas para ganarse la confianza de sus víctimas de diferentes maneras. Durante semanas habló con ellas a través de Internet. Se intercambiaron palabras en el chat, mensajes por correo y fotografías en algunas redes sociales como Facebook. Cuando la amistad se consolidaba y reunía material suficiente, él desvelaba su verdadero rostro. El que amenazaba y chantajeaba a las que supuestamente eran sus amigas. Así engañó a 250 personas, la mayoría mujeres y menores. La Policía le detuvo una vez en octubre del año pasado. Pero siguió actuando. A la segunda le han llevado a prisión.

El chico, de 24 años, tenía imágenes de sus acosadas desnudas

El método usado por este delincuente cibernético se conoce como grooming, nacido de la revolución que ha supuesto el auge de programas de mensajería instantánea, chats, redes sociales donde es fácil encontrar amigos pero no siempre con buenas intenciones. La operación policial que ha acabado con el arresto y encarcelamiento de este joven se ha hecho pública justo cuando el Ministerio del Interior ha emprendido una campaña para advertir de los riesgos de poner en Internet datos e imágenes privados, sobre todos, de menores. El detenido conocía estas facilidades y dominaba la técnica informática y las fórmulas para obtener de sus víctimas lo que buscaba.

La policía conoció los hechos a través de una denuncia registrada en Madrid. Una joven reveló que alguien al que había conocido en Internet la estaba chantajeando. Ella misma le había entregado, en virtud de la confianza ganada, una foto con una imagen suya desnuda. Ahora su supuesto amigo cibernético le amenazaba con difundirla y humillarla públicamente si no le entregaba semanalmente un vídeo de contenido sexual en el que ella apareciera. Esa denuncia permitió seguir la pista al acosador. La Brigada de Investigación Tecnológica del Cuerpo Nacional de Policía le localizó en octubre de 2008 en Chipiona y se le intervinieron dos ordenadores portátiles y dos discos duros. Fue detenido pero quedó en libertad.

El material intervenido fue analizado y se constató la existencia de más víctimas. Este descubrimiento abrió una nueva investigación que se ha prolongado todos estos meses y que ha permitido cifrar en 250 las víctimas, la mayoría de ellas mujeres y menores de todo el territorio español, aunque también había extranjeras. El acosador no se limitó a utilizar la información personal que sus víctimas le habían cedido voluntariamente, sino también usó programas de control remoto para acceder al contenido de cuentas de correo electrónico y los archivos personales de sus ordenadores.

Esos datos íntimos formaban parte del chantaje. Amenazaba con difundirlos. Su silencio tenía un precio. Nuevos envíos pero de imágenes mucho más explícitas. También advertía a sus víctimas de que controlaba su ordenador y podía borrar todos sus archivos y mensajes del correo. Muchas accedieron. La Policía ha podido comprobar el resultado del acoso. Además de fotografías y vídeos, el detenido también guardaba los datos personales e incluso las conversaciones que mantenía con ellas. La policía ha relatado que ejercía "un crudo control psicológico" sobre sus víctimas. Algunas charlas revelaban una especie de Doctor Jekyll y Mister Hyde. Al principio era amable y educado. "Soy tu corazoncito de azúcar", se presentaba en algunos mensajes. Luego sacaba su cara más oscura.

El joven, J. M. C., es estudiante en Sevilla y experto en informática. Tiene un hermano. Toda su familia, residente en Chipiona, fue investigada hasta esclarecer los hechos. Tras su arresto en octubre siguió actuando y amenazando a otras personas. Con algunas el acoso duró más de ocho meses. Por eso el juez le ha enviado a prisión.

En la provincia de Cádiz, este tipo de delitos ha movilizado incluso al grupo Udyco III de la comisaría gaditana, especializado en investigaciones informáticas. Los agentes acuden a los colegios para explicar a alumnos, padres y profesores estos riesgos. "Al igual que en el espacio físico, en Internet los progenitores deben preocuparse con quién están, dónde están y cuánto tiempo están sus hijos". Saber qué es el grooming servirá también para evitarlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 15 de junio de 2009.

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