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Análisis:NO FUNCIONA

Prohibido dormir

Corre por Youtube una historia: una banda de rock ensaya en un local a altas horas de la madrugada. Un vecino, irritado, baja en pijama, se agarra al micrófono y berrea un desgarrado "¡quiero dormir!, ¡quiero dormir!". Se va. El grupo entona una canción titulada Intolerante. Es una muestra de cómo se puede pervertir el lenguaje. ¿Quién es el intolerante: el que quiere dormir o el que no deja pegar ojo?

Viene el caso a cuenta de dos cartas recibidas. M. L. M. escribe: "Vivo desde hace más de 20 años en la plaza de la Virreina, en el barrio de Gràcia. En los últimos años el ruido nocturno se ha convertido en un grave problema que ha ido creciendo hasta un nivel insoportable. Muchos vecinos se han visto obligados a marcharse y buscar otra vivienda en un lugar más tranquilo en el que sea posible descansar por la noche. Uno de los motivos que han agravado el problema es la venta ambulante de latas de cerveza y drogas durante toda la noche. Este hecho provoca que la plaza concentre un excesivo número de personas que permanece allí hasta altas horas de la madrugada con la percepción de que la plaza es un espacio de ocio en el que se puede hacer cualquier cosa: gritar; cantar; tocar guitarras, cajas flamencas o bongos; jugar al fútbol, o hacer juegos malabares con latas vacías. Con total impunidad". Añade la lectora que se ha dirigido al concejal del distrito y que no ha tenido respuesta. Un portavoz municipal dice que se hace lo que se puede, pero que eliminar el ruido, dada la oferta de ocio, no es cosa del corto plazo. Es decir, que lo de que el ciudadano pueda dormir es puro sueño.

Otro lector, F. A. M., explica: "Vivo en Vall d'Hebron, muy lejos del ruido del centro de la ciudad. Y el Ayuntamiento está detrás de todas las fiestas que se organizan en el barrio. Música y petardos hasta la madrugada, en la Casa Groga, pagados con el dinero de todos varias veces al año. No estoy en contra de que la gente se divierta, pero sí de que se confunda eso con el ruido que molesta a la mayoría. No hace falta berrear ni reventar los tímpanos para divertirse".El portavoz del distrito de Horta apunta la conveniencia de compatibilizar el derecho a dormir (tan maltrecho) con el del festejo. El Consistorio, sandunguero, se ha apuntado al segundo en detrimento del primero. ¡Que no decaiga la fiesta, aunque decaiga el ciudadano!

Para quejas sobre las administraciones y empresas públicas es preciso dirigirse a catalunya@elpais.es a la atención de Francesc Arroyo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de junio de 2009