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Crítica:La lidia | 21ª corrida de la feria de San Isidro

Espeluznante cogida

El pronóstico es muy grave, y dice el parte médico que Israel Lancho sufre una herida con orificio de entrada en el hemitórax izquierdo con una trayectoria ascendente de 20 centímetros penetrante en la cavidad torácica y orifico de salida en el quinto espacio intercostal. Neumotórax y hemotórax. La cogida fue espeluznante. El torero se perfiló para matar al sexto, un toraco de 609 kilos, encastado y dificultoso en la muleta, que, en el momento del encuentro, lo enganchó con el astifino pitón derecho a la altura del pecho, lo levantó en vilo por dos veces en unos segundos que fueron eternos y lo lanzó contra la arena mientras el torero se retorcía de dolor. La impresión fue sobrecogedora y de tal dramatismo que hizo temer lo peor. Afortunadamente, Lancho podrá contarlo, que es la mejor noticia a pesar de la tremenda cogida.

Palha/Paulita, Serranito, Lancho

Toros de Palha, de excelente presentación, serios y con cuajo; bravos, en general, en los caballos; fieros y codiciosos los tres primeros, muy nobles cuarto y quinto, y encastado y dificultoso el sexto.

Paulita: pinchazo y estocada baja (silencio); estocada (algunos pitos).

Serranito: pinchazo, media -aviso- y un descabello (silencio); pinchazo, media, un descabello -aviso- y seis descabellos (pitos).

Israel Lancho: estocada que asoma -aviso- dos descabellos y el toro se echa (silencio); media estocada y resulta cogido.

Plaza de Las Ventas. Día 27 de mayo. Vigesimoprimera corrida de feria. Casi lleno.

Lo cierto es que Palha envió a Madrid una corrida de armas tomar; toros con cuajo, muy serios, algunos de los cuales hicieron una buena pelea en varas. Todos tuvieron un juego muy variado en la muleta, desde la fiereza de los dos primeros, a la violencia del tercero, la nobleza exquisita del cuarto y quinto y la casta dificultosa del sexto. Todos fueron aplaudidos en el arrastre. Una corrida durísima para la torería andante; unos toros con mucho que torear, que exigían diestros muy valerosos, muy preparados y con mucha sangre fría. Quizá por eso, a los tres espadas se les pueda encontrar alguna justificación a pesar de que les acucia la necesidad de un triunfo para salir del ostracismo. Pero así de difícil es esta profesión: los que menos torean, los de menor experiencia, se las tienen que ver con las corridas más difíciles. Y esa flauta no suele sonar ni por casualidad.

Ayer se vio claro. Es el caso, por ejemplo, del herido Israel Lancho, que sólo participó el pasado año en seis festejos, y se encerró con un lote que le hubiera creado muchos problemas al torero más dispuesto. Lancho tiene valor para dar y regalar, pero está ayuno de técnica y de sitio. No se afligió en ningún momento, pero la sombra de la cogida sobrevoló durante toda su actuación. Derrocha firmeza en la cara de los toros, pero no corre la mano y queda a merced de sus oponentes. Muy violento era su primero, al que hizo un quite por gaoneras con mucha disposición, pero si no rectifica la posición, salta por los aires. Lo citó con la muleta desde el centro del ruedo y un derrote le puso los pitones en las cejas. Aguantó lo inaguantable con imprudencia y temeridad, pero no le perdió la cara al toro en ningún momento. No hubo faena por la descompuesta embestida del animal y la inexperiencia del torero, pero, al menos, salió ileso de tan desigual combate. En su segundo toro, antes de la cogida, volvió a demostrar su falta de recursos.

Paulita y Serranito lo dieron todo. El problema, quizá, es que tienen poco que dar y sus toros exigían mucho. Participaron en quites: por chicuelinas y delantales el primero, y por gaoneras y chicuelinas el otro; se les vio voluntariosos y responsabilizados, pero esos toros eran muchos toros. Sobre todo, los dos primeros. Paulita se encontró con uno descarado de pitones astifinos, y se afligió. Dice el programa oficial que el sobrenombre le viene por su parecido con Paula... Sus capotes tienen las vueltas azules, como los del jerezano, se aplicó en alguna verónica, pero le sobraron precauciones y desconfianzas. Luego, llegó lo peor ante el muy noble toro cuarto, al que dio muchos pases acelerados y sin hondura, que le deja en mal lugar para el futuro.

Tampoco levantó el vuelo Serranito a pesar de que trazó algunas tandas por ambas manos con cierto gusto ante el buen toro quinto que no calaron en los tendidos. Hizo el esfuerzo ante el fiero segundo y se salvó de milagro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de mayo de 2009