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Análisis:EL ACENTO

Empresas al minuto

Hay fenómenos que se eternizan hasta fatigar una vida humana e incluso varias, puestas una detrás de otra. Ejemplos: la enseñanza de inglés para adultos, las sagas de Star Trek o Viernes 13, la autopresentación de Aznar como gran estadista y alquimista para resolver la crisis económica o la cantinela de la Guerra Civil vista a través de los ojos de un niño que abrasa casi todos los guiones del cine español desde 1970. En esa categoría plúmbea figuran por méritos propios la pretensión de alumbrar una nueva empresa o sociedad limitada y, por otra, el esfuerzo de simplificar los trámites necesarios para crearlas. Tan pesados son los trámites como la interminable cruzada para eliminarlos. Se supone que la burocracia española -la del Estado, más la de 17 comunidades autónomas- es tan espesa que asfixia la creatividad de los emprendedores empresariales y obstaculiza la creación de empleo. Que se recuerde, airadas voces políticas se han alzado contra este desafuero desde 1982. Sin éxito.

El presidente del Gobierno ha anunciado en el Congreso un próximo plan "para la creación de empresas en 24 horas". Un farol. Las ventanillas de la Administración española segregan una viscosidad por contacto que prolonga ad infinitum los trámites de cualquiera que se acerca a ellas. En Nueva Zelanda o en Dinamarca, una empresa se constituye en 24 horas; en España, requiere una media de 47 días y no menos de 21 trámites administrativos ineludibles. Y eso que, como recordó el martes José Luis Rodríguez Zapatero, en los últimos seis años se han eliminado o simplificado casi 160 procedimientos. Se conoce que en otros tiempos el abuelo decidía crear la empresa y, con suerte, era el nieto quien la inauguraba.

Si serán pegajosas las ventanillas españolas que el Plan Empresa en 24 horas lleva rondando más de un año por los despachos del Ministerio de Industria. De hecho, el plan tenía que haberse presentado en marzo. A ver si por fin, un mes de éstos, consigue todos los sellos y certificados necesarios para que lo apruebe el Consejo de Ministros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de mayo de 2009