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Corbacho augura que habrá superávit en las pensiones en 2009 y 2010

El ministro de Trabajo rechaza alargar la edad legal de jubilación para preservar el sistema - "La situación va a mejor en empleo y prestaciones", afirma

Alejandro Bolaños

El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, enfiló ayer su comparecencia en la comisión parlamentaria que evalúa el Pacto de Toledo con una idea fija: resaltar la "magnífica salud financiera" del sistema de pensiones. "No se debe ocultar que la crisis afecta a las cotizaciones de la Seguridad Social y, con ello a los ingresos", indicó, sólo para resaltar "la solidez de un sistema que es capaz de cerrar el ejercicio con superávit", incluso con la peor recesión en décadas. Luego, fue más allá y aseguró que no habrá déficit ni en 2009 ni en 2010.

"Últimamente, cada vez que nos reunimos aquí, el ciudadano se lleva la mano a la cartera". El portavoz parlamentario de IU, Gaspar Llamazares se refirió así a la notoriedad adquirida por la comisión desde la intervención del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que dio pie a una agria polémica con el Gobierno. Fernández Ordóñez hizo referencia entonces al "rápido deterioro" de las cuentas de la Seguridad Social y advirtió que podía llevar al déficit "en un año". Sin tiempo para aclaraciones -el Banco de España matizó que incluía en el balance las prestaciones por desempleo-, Corbacho negó la mayor y arremetió al día siguiente contra el gobernador del Banco de España. Ayer, en la sala donde se originó la polémica, el ministro trató de aguarla, pero sin renunciar a defender con contundencia su pronóstico.

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El sistema de pensiones, tras nueve años consecutivos de superávit, cerró 2008 con un saldo favorable de 14.000 millones de euros. En el primer trimestre de 2009, el superávit rondó los 8.250 millones de euros, casi 2.000 millones menos que en el mismo periodo del año anterior, tras registrarse la primera caída en ingresos por cotizaciones sociales (un 2,4% menos) en más de una década.

Pese al golpe del primer trimestre, el peor desde que comenzó la recesión (se perdieron más de 800.000 empleos), Corbacho aseguró que "la situación va a mejor en empleo y en prestaciones a la Seguridad Social" desde marzo. "Quiero reiterar que la previsión para el ejercicio de 2009 es de superávit", insistió Corbacho.

El ministro esgrimió en diversas ocasiones la evolución del fondo de reserva de las pensiones, que ya va por los 58.000 millones de euros, como síntoma de la buena salud del sistema. Y en comentarios a la exposición del representante de CiU en la comisión, Carles Campuzano, aseguró que no contempla "usar el fondo de reserva ni en 2009 ni en 2010", para cubrir un hipotético déficit en las pensiones.

"En la peor de las hipótesis, que se ha hecho con las peores previsiones de la OCDE y Bruselas, creemos que este año habrá un superávit del 0,4% del PIB [algo más de 4.000 millones de euros]", reiteró Corbacho, quien mostró su convencimiento de que, en el peor escenario posible, tampoco habrá déficit en 2010.

Corbacho destacó que el sistema de pensiones afronta la crisis desde la mejor situación de su historia, con más de 18 millones de afiliados a la Seguridad Social y una proporción de 2,6 cotizantes por pensionista, lo que contrarresta la mayor esperanza de vida. Añadió además que "pese a la pérdida de empleo, se mantienen las afiliaciones con base de cotización más altas", una constatación de que la crisis se ha llevado por delante los puestos de trabajo más precarios.

"No he venido aquí a polemizar", dijo el ministro de Trabajo a modo de preámbulo de su réplica a los grupos parlamentarios. Pero no faltaron alusiones a la necesidad de "alejar los discursos catastrofistas" y al análisis - "inadecuado y poco responsable"- sobre la Seguridad Social "basado en el corto plazo". Y se reafirmó en su forma de proceder: "Cada vez que aparezca alguien que quiera crear incertidumbre e inseguridad en el sistema de pensiones, este ministro saldrá para aclarar que no debe haber ninguna preocupación".

Sobre la necesidad de reformar el sistema para garantizar el pago de pensiones en el futuro, Corbacho se escudó en el propio funcionamiento de la comisión del Pacto de Toledo, que prima el acuerdo político entre los grupos antes que las directrices del Ejecutivo. Dio por bueno que, sin reformas, puede haber problemas de financiación a partir de 2025. Y se mostró partidario de incentivar la natalidad y la participación de las mujeres en el mercado laboral, y de acercar la edad real de jubilación (63,1 años de media) a la real (65) para contrarrestar los efectos del envejecimiento de la población.

Más preciso se mostró al contestar a Emilio Olabarría (PNV) sobre la alternativa de postergar la edad legal de jubilación. "No estoy de acuerdo en retrasar la fecha legal de jubilación de forma generalizada, universal", dijo Corbacho, quien consideró que eso penalizaba a colectivos más desfavorecidos, que normalmente no tienen la opción de lograr una jubilación anticipada, recursos que el ministro también se mostró partidario de restringir todo lo posible.

Tomás Burgos, del PP, afeó a Corbacho la falta de propuestas concretas para reformar el sistema. Y le responsabilizó de la polvareda levantada tras la intervención de Fernández Ordóñez. "Fue una sobreactuación impropia y contraproducente", afirmó el representante popular, quien aseguró que las proyecciones de Trabajo sobre la evolución futura del sistema "ya no son creíbles".

Celestino Corbacho durante su comparecencia ayer en el Congreso.
Celestino Corbacho durante su comparecencia ayer en el Congreso.LUIS SEVILLANO

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