Trichet, Ordóñez y la OCDE constatan los primeros signos de recuperación

Los indicadores prevén síntomas de mejora en Reino Unido, Francia, Italia y China en seis meses - "La economía está en torno a un punto de inflexión", dice Trichet

El fin del mundo puede esperar. Tras casi dos largos años de crisis -en cuyo contagio ha desempeñado un papel fundamental el fuerte componente psicológico de la economía-, llega el momento de verbalizar el hechizo para desencadenar la recuperación. El Banco Central Europeo, el Banco de España y los países ricos agrupados en la OCDE se apuntaron ayer al nuevo mantra, los "brotes verdes" que hace ya semanas adelantaron las autoridades de EE UU, con Barack Obama y el responsable del banco central, Ben Bernanke, abanderando esa leve brisa de optimismo.

"La economía mundial está en torno al punto de inflexión, y algunos [países o regiones] ya lo han pasado", aseguró con inusual atrevimiento el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, tras una reunión de banqueros centrales en Basilea. El mensaje empieza a calar: "Hay indicios de que lo peor de la crisis ha pasado ya, vemos cierta mejoría en muchos mercados financieros", abundó el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

El índice adelantado remonta levemente tras 15 meses de caídas en España

La OCDE apuntaló esas declaraciones con nuevos datos: los indicadores adelantados señalan que países como Francia, Italia, Reino Unido y China presentan los primeros "signos provisionales" de recuperación o, al menos, "una pausa en la ralentización". Lo peor ya ha pasado para ellos, a juzgar por esos datos, que aspiran a anticipar un semestre lo que ocurrirá en la economía real. Si aciertan, la recuperación se iniciará hacia el verano en esos cuatro países. Aunque eso no puede decirse aún para todo el mundo porque las mayores economías -EE UU, Alemania y Japón, amén de países como Brasil, Rusia e India- se mantienen ancladas en una "fuerte contracción".

La recuperación de las Bolsas y de otros mercados y la mejoría de los índices de confianza en Europa y EE UU parecen haber bastado para ese cambio de sesgo, aunque hasta hace poco las autoridades económicas coincidían en que el primer semestre de este año constituye el punto más bajo de la recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial. Los expertos consideran que la mayoría de los indicadores seguirá deteriorándose a lo largo de 2009, pero más despacio. De ahí el punto de inflexión que resaltan los banqueros centrales.

"Ha habido una importante mejoría en los mercados con respecto a septiembre de 2008 [el episodio relacionado con la quiebra de Lehman, que dejó la banca al borde del precipicio]", explicó Trichet, cuyas opiniones contrastan con sus últimas decisiones: la semana pasada dejó los tipos en un insólito 1% y puso en marcha medidas excepcionales como la máquina de imprimir dinero -la compra de activos para reactivar los mercados-, que dan la medida de la profundidad de la crisis.

"Varios indicadores de riesgo han vuelto a niveles pre-Lehman Brothers, en especial en el mercado monetario", dijo Trichet, para después curarse en salud: "Aún estamos en un proceso de corrección de los desequilibrios. Hay mucha incertidumbre y no es momento para la complacencia".

Ninguna crisis dura siempre, y las autoridades económicas disponen ya de un buen puñado de datos para la esperanza: la confianza de los consumidores estadounidenses creció en abril a la mayor velocidad en más de dos años; la producción industrial aumenta tanto en Alemania como en EE UU al mayor ritmo en varios meses. Todo eso se recoge en los indicadores adelantados publicados ayer por la OCDE, que se anticipan un semestre a lo que puede ocurrir en las grandes economías del mundo (ver gráfico).

"En la mayoría de los países prosigue el deterioro del ciclo económico, pero a una velocidad menor", informó el organismo que preside Ángel Gurría, que utiliza indicadores adelantados en los 29 países más industrializados: pedidos industriales, inicios de obras, horas trabajadas y los más habituales sobre comercio exterior y dinero en circulación, entre otros.

En el caso de España, ese índice adelantado señalaba una muy leve mejoría en marzo, el primer dato positivo tras 15 meses de fuertes caídas. Ese dato debería traducirse en una leve mejoría de la situación económica a partir de otoño. Pero tanto la Comisión Europea como la mayoría de los analistas no esperan el inicio de la recuperación hasta bien entrado 2010, por los efectos del estallido de la burbuja inmobiliaria y los desequilibrios que arrastra la economía. Aun así, la vicepresidenta Elena Salgado ya habló la semana pasada de los primeros "brotes verdes", y pese a que Fernández Ordóñez no aludió ayer a la economía española, el presidente de la patronal bancaria, Miguel Martín, aseguró que empiezan a verse los "primeros signos" que indican que la situación está experimentando un cambio.

Frente al voluntarismo de las autoridades económicas, el habitual bombardeo de malos presagios de los gurús. El multimillonario George Soros reconoció ayer que la crisis financiera remite. Pero atención: "Espero que esa mejora nos lleve a recuperar la mitad de lo que se ha destruido desde que se inició el deterioro económico, para después adentrarnos en una estanflación [estancamiento más inflación]", dijo el financiero en una entrevista al Frankfurter Allgemeine Zeitung. Asimismo, el premio Nobel Paul Krugman aseguró que Estados Unidos, que suele adelantarse a lo que ocurre en el resto del mundo, corre el peligro de enfrentarse a una década perdida si no lleva a cabo un segundo plan de estímulo "urgente" y "agresivo". En otras palabras: los brotes verdes están muy tiernos, o la luz al final del túnel puede ser un tren de mercancías que viene de cara, a toda velocidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 11 de mayo de 2009.

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