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400 actuaciones en Segovia reafirman el auge de los títeres

El festival Titirimundi reúne montajes que buscan el público adulto

Titirimundi es el festival de marionetas de Segovia desde hace 23 años. Hay quien piensa que debería cambiarse el nombre porque está más cerca de simbolizar lo que eran los títeres en España hace tres o cuatro décadas, cuando vivían en un gueto empobrecido y empobrecedor, destinado a un público infantil y con objetivos pedagógicos en el mejor de los casos. Pero este festival que se celebra hasta el próximo jueves ha podido incluso con eso y hoy nadie cuestiona que, pese a llevar un nombre poco afortunado se incluye entre los más importantes del mundo.

Precisamente fue en España, hace 30 o 40 años cuando gente de compañías como Libélula, grupo que fundaron Lola Atance y Julio Michel, creador y director de Titirimundi, La Tartana, Peralta y La Claca, entre otros, dignificaron el género al incorporar lenguajes de movimientos artísticos y literarios y situar a los títeres y marionetas en un camino que ya recorrían creadores internacionales. Una andadura que ha dado como fruto que hoy el títere, la marioneta, o como se dice ahora, el teatro de objetos, se haya ido incorporando al teatro de adultos y a las más vanguardistas artes escénicas, al tiempo que se le ha dotado de un poder con el que competir con los más grandes actores y montajes.

"El títere ya está en el lugar que le corresponde", afirma el director

"Con Titirimundi hemos logrado situar al títere en el lugar que le corresponde en las artes escénicas y nuestro festival se ha situado en el mapa de los más importantes del teatro europeo", señala Michel quien tiene claro que quien abra los ojos puede comprobarlo perfectamente. "A veces me acuerdo de Machado que decía que el que ignora piensa que no existe lo ignorado; en Segovia, el público ha tenido la intuición inmediata y se ha entusiasmado con el festival, pero las instituciones han ido a remolque, además me gustaría que la Administración central mirara más a Titirimundi, porque es gran fenómeno sociocultural que los responsables culturales deberían conocer. No es una queja, es una observación que me apena", señala el director que programa 39 compañías y 407 actuaciones, con tan sólo 431.000 euros de presupuesto, en plazas, patios, iglesias y calles de Segovia dando un aire festivo a la ciudad.

Quizá lo más relevante de Titirimundi es que ha logrado convencer al público y a la crítica de que el teatro de objetos es una forma de arte mayor. "Se ha conseguido sin perder sus raíces ni su vocación y carácter popular, ya que títeres con formas tradicionales sobreviven y conviven muy armoniosamente con otros de vanguardia", dice Michel. De hecho, se da la circunstancia de que a veces una misma compañía ofrece por la mañana un espectáculo de la más antigua tradición y por la noche algo contemporáneo y de temáticas actuales, como es el caso de la Compañía Story Box, cuyo fundador, el británico Rod Burnett, es el máximo representante del Punch & Judy, pero también aborda desde el sarcasmo formas modernas. O es el caso de Girovago & Rondella Family Theatre, una gran familia que reúne un repertorio con formas populares y vanguardia pura.

Tradición y vanguardia

Lo cierto es que se trata de un festival abierto a todos los públicos, a todo tipo de sensibilidades, una auténtica ventana abierta a todas las culturas del mundo en el que están los clásicos como El Circo de las Pulgas, Teatro de Papel, el Pulcinella o Los Titiriteros de Binéfar; junto a los que aportan nuevas lecturas a textos conocidos como Pelmànec Teatre, Bouffou Théâtre, compañía El Retal, La Chana y Nakupelle, entre otros. Tampoco falta la vanguardia y las más modernas tecnologías de la mano de Le Thèâtre de Romette, La Compagnie des Chemins de Terre, Teatre l'Home Dibuixat, Compañía Jordi Bertrán, Teatro Papelito y otros. Y sin posibilidad de clasificar tenemos el maravilloso Le Cirque Invisible de Thierrée y Victoria Chaplin, donde los objetos y ellos mismos son pura poesía y humor.

La tradición de los países del Este siempre acude a la cita. Este año está la Academia Nacional de Teatro y Cine de Sofía, o los posgraduados de esta institución Atelier 313, con sus montajes reveladores de la gran necesidad de que exista una escuela de aprendizaje del títere, un sueño que Michel persigue hace décadas para Segovia, "porque es aquí donde la necesidad ha surgido", señala Michel, que sigue trabajando con Libélula, su prestigiado grupo que no programa dentro de Titirimundi aunque acude a muchos festivales internacionales: "No lo haré nunca, no me parece ético, sería aprovecharme y este festival está para otra cosa", señala.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de mayo de 2009