La cantera de altos cargos en banca ligados a Euskadi aporta los candidatos

La cantera de altos cargos generados en los últimos años por entidades financieras como BBVA, Banco Santander y La Caixa y procedentes del País Vasco constituyen ahora el "punto de referencia" para otear los posibles candidatos a sustituir a Xabier de Irala al frente de BBK. "Hay donde elegir con suficientes garantías", admitía ayer uno de los consejeros de la caja vizcaína consultados por EL PAÍS. Conocido el "fundado interés" que siempre ha despertado la figura de Javier Echenique, en la entidad vizcaína se valora también la trayectoria seguida por Vitalino Nafría, actual presidente de Metrovacesa, pero que se inició a sus 15 años como botones en la oficina central del antiguo Banco de Vizcaya de la Gran Vía de Bilbao.

Nafría (Autol, La Rioja, 1950) llegó con tres años a Bilbao, cuando sus padres decidieron probar suerte en el País Vasco. Hecho a sí mismo, estudiante de Ciencias Económicas en Deusto, es un "acérrimo" seguidor del Athletic, visita con frecuencia la capital vizcaína, "donde tiene buenos amigos como José Ignacio Goirigolzarri", y durante sus 40 años de experiencia bancaria ha pasado por infinidad de escalones del antiguo Vizcaya y del actual BBVA. Es conocido principalmente por haber sido la pieza clave en el proceso de expansión internacional del BBVA y el primer consejero-delegado de esta entidad en México.Tras su prejubilación en 2007 fue elegido, hace apenas dos meses, presidente de Metrovacesa tras la salida del accionariado de la familia Sanahuja.

Primero, consejero

En el proceso de elección del futuro presidente de BBK, todo se inicia con su propuesta por parte de uno de los consejeros. Una vez atendida, comienza el trámite consiguiente de convalidación por los órganos de dirección de la entidad. Al igual que ocurrió con Irala, su sustituto deberá disponer de la condición de consejero como miembro de la asamblea. Será un trámite sencillo, porque la propia BBK dispone aún de cuatro puestos por cubrir, siendo uno de ellos para el futuro presidente. Una vez obtenida su convalidación en la asamblea, se elevaría su propuesta al consejo de administración, donde, al igual que ocurre en la asamblea, la mayoría del PNV garantizaría la elección.

Este proceso de régimen interno, dependiente de los plazos de convocatoria de la asamblea de 100 representantes, "no tendría porqué ser largo" y ya se aplicó "con rapidez" en el relevo de José Ignacio Berroeta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 24 de abril de 2009.