La protesta contra la política educativa se 'viste' de amarillo

Claustros y asociaciones de padres reclaman un giro en la gestión del Consell

Jornada amarilla en la escuela pública. Los colegios públicos de Primaria de la Comunidad Valenciana se vistieron ayer de amarillo: el color que simboliza las protestas que mantienen todos los agentes educativos del sector público desde que el consejero Alejandro Font de Mora y el presidente Francisco Camps tuvieron la ocurrencia, allá por el mes de septiembre del año pasado, de traducir al inglés la asignatura de Educación para la Ciudadanía, como una forma de boicotear una materia que el PP objeta en toda España.

La exigencia de la dimisión del consejero ha marcado dos trimestres de continuas negociaciones marcadas por el desacuerdo sobre cómo gestionar la red pública de centros escolares.

Ayer, coincidiendo con el Día del Libro, buena parte de los colegios valencianos protagonizaron una jornada de protesta lúdico-festiva en la que hubo pronunciamientos de sus claustros docentes a favor de la huelga general convocada para el próximo martes 28 de abril, y encierros vespertinos en las aulas.

Por la mañana, los colegios públicos de la Hoya de Buñol realizaron un "libro gigante" para dejar constancia de "sus deseos de una educación mejor".

Desde Moncada, Godella, Burjassot, Alaquàs, Meliana, Valencia, Alicante, Elche, Alzira, Gandia, Xàtiva o Tavernes Blanques, los alumnos de Infantil y Primaria fueron llegando a sus respectivos colegios con un toque de amarillo en sus ropas, en forma de pañuelos o camisetas. Mientras, los docentes y las asociaciones de padres descolgaban carteles y lazos amarillos en los balcones y fachadas de los centros.

Las protestas contaron con el apoyo incondicional de la Confederación de Asociaciones de Vecinos y Consumidores de la Comunidad Valenciana (Cave-cova), que animó a los vecinos a "colgar sábanas de color amarillo en los balcones y fachadas de las casas" y a "acudir a los actos y manifestaciones organizados para el día de la huelga en las tres capitales de provincia".

Por la noche, el marinero barrio de la Malva-rosa convocó a los cuatro colegios e institutos del Distrito Marítimo a una concentración colectiva en el IES Isabel de Villena. El acto se enmarca, según los participantes, en "la necesidad concreta de nuestro barrio de dotarnos de una reflexión sobre la escuela pública, que está en franco deterioro", pese a ser la zona franca de la vela y las regatas millonarias.

13 rosas para mejorar la enseñanza

"Ninguno los 13 puntos del Manifiesto para mejorar la enseñanza pública se ha concretado. Lo único que podría desconvocar la huelga es la dimisión del conseller Font de Mora". Ésta fue la declaración institucional de la portavoz de la Plataforma per l'Ensenyament Públic, Gemma Piqué, ayer en las puertas de la Consejería de Educación, minutos antes de hacer entrega solemne de "un ramo con 13 rosas amarillas", que simbolizan los 13 puntos de la protesta estudiantil en los colegios públicos. "El presidente [Francisco] Camps tiene que dar un giro en la política educativa", remató la presidenta de la Confederación de Padres de Alumnos Gonzalo Anaya.

Acompañada por representantes de las tres organizaciones sindicales que integran la Plataforma -CC OO, STEPV y UGT-, además de los directores, inspectores de Adide y miembros de Escola Valenciana, Piqué entregó en el registro de entrada el ramo de papel elaborado por las madres del colegio público Luis Braile de Valencia. "No queremos una gestión privada de las escuelas de 0 a 3 años". "Queremos maestros estables de lengua extranjera en los centros de Infantil". "No más barracones crónicos". "No queremos esperar 10 años más para que los profesores enseñen valenciano en los institutos". "No queremos inspectores autoritarios", son una muestra de las reivindicaciones.

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