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Reportaje:

Sam Mendes, un hombre de teatro

El director desembarca en España con su doble lectura de Chéjov y Shakespeare

Puede ser uno de los directores de cine más famosos del momento (American beauty y Revolutionary road, entre otras), pero Sam Mendes es, antes que nada, un hombre de escena. Y como tal está en Madrid estos días para capitanear el proyecto teatral más ambicioso del teatro contemporáneo: Bridge Project. Una aventura que nace con el impulso de un británico que trabaja y vive en Nueva York y con el de Kevin Spacey, director artístico del Old Vic de Londres y la Brooklyn Academy of Music (BAM). Un viaje que parte del repertorio de un chéjov (El jardín de los cerezos) y un shakespeare (Cuento de invierno). Y se verá consecutivamente en el teatro Español del 18 al 29 de abril.

Ambos montajes cuentan con un reparto y un equipo artístico llegado de los dos lados del Atlántico y en el que, como por obra de un milagro, se han involucrado grandes del cine y el teatro anglosajones: Simon Russell Beale, Sinéad Cusack y Rebecca Hall, entre los europeos; y Richard Easton, Josh Hamilton y Ethan Hawke entre los americanos.

"El jardín de los cerezos' y 'Cuento de invierno' van más allá del naturalismo"

La elección de dos textos del más grande dramaturgo ruso y del más admirado autor de teatro no es nueva. Mendes ya había hecho coincidir en 2003 Tío Vania y Noche de Reyes (por las que recibió dos premios Oliver y otros galardones). La unión de ahora tiene que ver con el paralelismo entre estas piezas, escritas por dos autores al final de sus vidas: "En ambas hay un mundo de nostalgia, está el paso del tiempo como elemento de redención. Incluso los escenarios en los que se desarrollan las acciones son similares y en ambos casos exploramos unas fronteras que van más allá del naturalismo", señala Mendes. También la poesía los une; pues él cree que se malinterpreta a Chéjov tachándole de autor naturalista. "Cuando se le aborda desde presupuestos poéticos, como a Shakespeare, se abre un mundo nuevo y ahí he encontrado los paralelismos entre ambos autores".

No es la única de las insólitas similitudes que Mendes ha hallado en la pareja. "En estas obras, tanto Chéjov como Shakespeare, intentaban hacer algo que no habían hecho nunca. Casi se podría decir que sucedió como cuando The Beatles hicieron El álbum blanco. Ya no les importaba cómo saliera, y el resultado fue que en su conjunto era perfecto", dice este director que continuamente se adentra en el mundo del musical (tuvo un Tony por Cabaret) y es forofo de Sondheim.

Para su segunda temporada, Bridge Project, contará de nuevo con los mismos e infalibles autores con sus obras Tres hermanas y Como gustéis. Se le recuerda a Mendes que ambas son dos obras muy corales por lo que todo hace pensar que será en la tercera y quizá última entrega de esta aventura transatlántica cuando se incorporará como actor Kevin Spacey -hace tres meses dejó caer que le gustaría interpretar en Bridge Project-. Mendes sonríe como si le hubieran pillado y afirma: "Aún estoy perfilando la tercera temporada y no tengo los títulos decididos, va a ser difícil encontrar un Chéjov que encaje con él, quizá me decida por un autor estadounidense", señala.

Mendes es un director agradecido con los actores: "Son grandes obras con las que es fácil generar un reparto de este calibre, lo excepcional es que estas grandes figuras dediquen nueve meses a un proyecto así en vez de forrarse haciendo otras cosas. Es muy de agradecer", señala este hombre acostumbrado a dirigir a actores de diferentes generaciones, países y metodologías. Él no se ve a sí mismo como el típico director-instructor: "Se podría hablar horas de cómo trabajan los directores, está el que es socio, el partenaire, el director imponente o el contrincante, el que se pasa el tiempo prescribiendo lo que hay que hacer..., yo no soy así; aunque sí calibro cómo tengo que dirigir, pero trabajo con personas, no con tipologías".

Reconoce que tanto El jardín de los cerezos como Cuento de invierno hablan de algo que bien podría ser una clarísima metáfora que aplicar a la actual crisis económica mundial: "Lo curioso es que cuando elegí estos títulos el mundo era un sitio más seguro. Sorprende mucho ver que hay obras que siguen vigentes, que son como un diamante que siempre coge el reflejo adecuado; pero lo cierto es que entonces no sabía ni por asomo lo que iba a ocurrir", concluye el director quien estrenará su película Away we go el próximo verano en Estados Unidos, donde vive con sus hijos y su mujer, la actriz Kate Winslet, a la que no ha contratado para este proyecto por la misma razón que a otros actores de su generación: "Con los jóvenes y los mayores no hay problema, los que estamos en medio estamos en la época de criar hijos y es más difícil incorporarse a proyectos como éste".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de abril de 2009