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Reportaje:

Copla afrocubana con sabor a tequila

Concha Buika y Chucho Valdés interpretan en La Habana las canciones de Chavela Vargas

El pasado fin de semana La Habana asistió a la puesta de largo de un increíble ritmo musical: la copla afrocubana. Sus padrinos, Chucho Valdés y la cantante Concha Buika, fueron reunidos en un mismo estudio por el olfato del guitarrista-productor Javier Limón. El último trago, primer resultado del cóctel, son 13 canciones del repertorio de Chavela Vargas, incluidas Vámonos, Un mundo raro y la que da nombre al disco. "Jamás habían sido interpretadas de este modo", dicen. El trabajo quiere ser un homenaje a Chavela en su 90 cumpleaños.

Todo hacía presagiar una tormenta perfecta. Buika es la mezcla total, tanto por sus orígenes guineanos, mallorquines y gitanos, como por su modo de cantar; Chucho, para decirlo corto, es el rey del piano afrocubano. Ni Limón ni Buika habían estado antes en la isla, aunque muchos de los músicos con que tocan en España son cubanos.

La historia de El último trago parte de un desencuentro. Ocurrió en Madrid hace cuatro años, cuando Chavela rechazó a Concha Buika para que subiera con ella al escenario. Después se hicieron amigas, al extremo que la mexicana la declaró "su hija negra". El encuentro, en realidad, fue doble. Primero el de Chucho y Buika, breve, el año pasado, durante el festival de Vitoria. Después el de Limón con Chucho y Bebo Valdés en un camerino, durante la presentación del disco que padre e hijo hicieron juntos. Limón y Chucho hablaron de la posibilidad de hacer un disco con Buika.

Hace dos semanas Limón mandó a Chucho los temas que quería cantar Buika, en su voz y acompañada por su guitarra. A partir de ahí, en tiempo récord Valdés hizo los arreglos para interpretarlas con su cuarteto (Yaroldi Abreu, congas; Lazaro Rivero, bajo; y Juan Carlos Rojas, batería). Y qué mejor tributo a Chavela que escoger 13 perlas de su repertorio latinoamericano y llevarlas a ritmos de copla y cubanos -con Chucho al mando, es casi imposible no decir afrocubanos-.

Sólo hicieron falta un par de días en el estudio. El andariego, la famosa canción de Alejandro Fernández (Yo que fui de amor ave de paso / yo que fui mariposa de mil flores ...) se convirtió en una rumba o en un yambú; Somos (Somos un sueño imposible / que busca la noche / para olvidarse en sus sombras ...) en un bolero-cha; y Sombras (Cuando tú te hayas ido / me envolverán las sombras, / cuando tú te hayas ido / con mi dolor a solas...) comenzó abolerado y terminó entre blues y jazz.

Una genialidad. De las 13 canciones, cuatro son dúos entre Chucho y Buika. En dos de los temas colaboran la guitarra de Javier Limón (Un mundo raro, en ritmo de danzón), y la trompeta de Carlos Sarduy en Luz de luna, que sale por lo afroandino. El martes fue el primer concierto en el teatro Amadeo Roldán de La Habana: éxito total. En España, el 1 de agosto repetirán en el festival de Perelada y en septiembre Casa Limón sacará el disco a las calles. Es carne de top manta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de abril de 2009