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El 'sudoku' de los versos del bardo

Una casi cabalística asociación entre misteriosos destinatarios (la "Dark Lady" de las composiciones finales, el bello joven objeto de pasión, el míster W.H. al que el editor dedicó el libro) y la alta dificultad de convertir los pentámetros yámbicos (versos decasílabos de cinco binomios de sílaba atona-tónica) han dado un aura mítica a los Sonetos de Shakespeare. Esa árdua labor tiene cuatro novísimas versiones en España: a las de Antonio Rivero Taravillo (Alianza), Christian Law Palacín (Bartleby) y Pedro Pérez Prieto (Nívola) se le une la de Andrés Ehrenhaus (Galaxia Gutenberg). La salida, hace 400 años, de la edición con los 154 sonetos, seguidos del poema Lamento de una amante, justifican su inclusión en la edición de Ehrenhaus, que no duda de que todo procede de "la misma cabeza creadora". "La resolución de cada soneto se parecía a un sudoku en el que todas las líneas debían arrojar un resultado exacto", dice quien adoptó ¡los endecasílabos yámbicos!. Lo que no ha podido resolver es el mensaje de los versos: no hay resistencia ante la pasión amorosa. Y eso, aún hoy, no se sabe si es malo o bueno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de abril de 2009