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Biden afirma que España es un aliado "sólido" pese al desacuerdo de Kosovo

La Casa Blanca anuncia que Zapatero y Obama se reunirán el día 5 en Praga - El presidente norteamericano no irá al Foro de la Alianza de Civilizaciones

"Las relaciones que tenemos con España exceden cualquier desacuerdo sobre Kosovo. A veces puede haber falta de comunicación adecuada, al menos visto desde alguna de las partes, pero confío en que no haya ningún impedimento en nuestra relación a pesar de haber estado en desacuerdo sobre Kosovo". Con estas palabras zanjó ayer el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, el conflicto abierto por el anuncio de retirada unilateral de las tropas españolas de la antigua provincia serbia. Sin obviar las discrepancias, ni los fallos de comunicación. Pero dispuesto a pasar página.

La mejor prueba de esto último es que, después del encuentro con Biden, el primero del presidente español con un miembro de la nueva Administración demócrata, la Casa Blanca anunció que Barack Obama se entrevistará con Zapatero el próximo día 5 en Praga, coincidiendo con la reunión que el Consejo Europeo celebrará con el presidente de EE UU. Aunque había sido largamente buscado, el anuncio cogió por sorpresa a la delegación española desplazada a Viña del Mar (Chile) para participar en el encuentro de gobernantes progresistas.

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La buena noticia para Zapatero fue la confirmación de su entrevista con Obama. La mala, que el presidente de EE UU no acudirá finalmente al Foro de la Alianza de Civilizaciones, copatrocinado por el presidente español, a pesar de que ese día, el 7 de abril, estará en Estambul, informa Efe.

Zapatero aseguró que espera "con gran interés" su primer encuentro con Obama y se comprometió a hacer "todo lo que esté" a su "alcance", tanto a nivel español como europeo, para facilitar la tarea al nuevo inquilino de la Casa Blanca, al que calificó de "gran esperanza", ya que de su éxito depende la suerte de parte de la humanidad. Biden dijo que Obama tiene "interés" por verse con Zapatero y que las relaciones con España son "buenas y saludables".

Como muestra del clima en las relaciones entre los dos Gobiernos, Zapatero y Biden se intercambiaron bromas en la rueda de prensa, en la que se sentaron juntos. El primero reveló que el vicepresidente de EE UU le había confesado que, de volver a nacer, le gustaría hacerlo en España. A lo que éste precisó: "En la costa".

Biden recordó que la relación con España fue objeto de polémica la pasada campaña electoral estadounidense, en la que los demócratas defendieron el carácter de España como socio y aliado frente a la tibieza del candidato republicano, John McCain. Y agregó: "Obama y yo pensamos que España es uno de nuestros socios más sólidos".

Como dijo la anfitriona del encuentro, la presidenta chilena Michelle Bachelet, Zapatero hizo un "maratoniano viaje" y un "tremendo esfuerzo" (más de 28 horas de avión y casi 21.500 kilómetros en menos de dos días) para estar presente. El objetivo lo merecía. Aunque La Moncloa aseguró que fue la insistencia de Bachelet la que convenció al presidente de acudir a la cumbre, su entrevista con Biden coronó las múltiples gestiones realizadas en la última semana por el Gobierno español para evitar que la retirada de Kosovo arruine las perspectivas de lo que se prometía como una relación privilegiada con EE UU, tras cuatro años de desplantes y desencuentros con Bush.

Con todo, la entrevista estuvo a punto de no celebrarse, ya que el presidente español sólo decidió asistir a última hora, cuando la agenda de Biden ya estaba cerrada. Al final, se hizo un hueco y el encuentro duró media hora, más que los restantes que mantuvo Zapatero en Viña del Mar (con Bachelet, el primer ministro británico Gordon Brown y el noruego Jens Stoltenberg, además de Biden).

Los dos mandatarios repasaron la agenda internacional, con especial atención a los lugares donde ambos países tienen "compromisos conjuntos", en alusión al conflicto Afganistán, para el que Washington ha diseñado nueva estrategia. Pero Zapatero, agregaron las mismas fuentes, no quiso adquirir ningún compromiso hasta escuchar a Obama en la cumbre de la OTAN de la semana próxima.

España apoya la propuesta francesa de movilizar a la Gendarmería Europea (de la que forman parte de la Guardia Civil, la Gendarmería francesa, los Carabinieri italianos y cuerpos similares de Portugal, Holanda y Rumania), con el objetivo de formar y entrenar a unidades militarizadas de la policía afgana. La iniciativa debe superar todavía las reticencias de Italia y buscar su propio encaje: entre la misión Eupol de la UE en Kabul, de la que ya forman parte una docena de agentes españoles, y la fuerza de la OTAN para Afganistán, a la que España contribuye con 800 soldados. Mañana está previsto que los socios de la Gendarmería Europea se reúnan en París para la analizar la propuesta francesa de enviar entre 300 y 500 agentes.

En lo que no hubo acercamiento, ni a España ni a los demás mandatarios sudamericanos, fue en el levantamiento del embargo a Cuba. Biden contestó con un lacónico "no" cuando fue preguntado en la rueda de prensa. Tras recordar que los demócratas se habían comprometido en la campaña a revisar sus relaciones con la isla, recordó que el punto principal es el derecho del pueblo cubano a decidir su futuro. Y zanjó: "Pero yo vine aquí a hablar de economía, no de Cuba".

En su breve intervención ante el foro de líderes progresistas (limitado a ocho gobernantes en ejercicio, con la argentina Cristina Kirchner, pero sin el venezolano Hugo Chávez), Zapatero defendió la necesidad de que de la próxima cumbre del G-20 salga un firme compromiso para cumplir los Objetivos del Milenio de la ONU, dirigidos a erradicar las formas más lacerantes de pobreza, a pesar de la crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de marzo de 2009